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Evolución
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Evolución
—Debe estar cerca —murmuró para ella misma, pero a suficiente volumen como para que los shinigamis a su cargo le escucharan.
Como la líder del escuadrón de misiones especiales, la capitana se encontraba sumamente concentrada y seria ante el asunto. En el Seireitei le habían informado que la energía del Hokyoku había sido detectada en el mundo humano y era la oportunidad para recuperarlo, por supuesto, esta era una misión sumamente delicada y secreta, que aunque no tenía la finalidad de un confrontación con el portador, sí pretendía marcarlo para no perder su rastro hasta que fuese seguro llamar a una comitiva más selecta y entrar en acción, de ser posible.
El pequeño grupo de guerreros del décimo escuadrón que iban con ella no sabían a bien lo que buscaban, sólo que debían rastrear una energía especial y avisarle a ella para que se encargara del resto, fuese lo que fuese que eso significara.
—Tú, por allá —le señaló un camino a uno de ellos, quien partió en seguida—. Tú, allí; Ikeda, izquierda; Konae —terminó por indicarle al último con un movimiento de la cabeza.
Todos partieron sin duda hacia los destinos que ella indicó y ella misma tomó una ruta, pero curiosamente, eligió la que sentía tenía más posibilidades de llevarla a su objetivo, probablemente pensado en que de tratarse de la mítica joya, no podía enviar a un shinigami de menor rango que el de ella y tampoco se arriesgó a llevar con ella a uno de hombres. Finalmente, el grupo seleccionado para la encomienda había sido puro protocolo, este asunto sólo podía ser investigado por ella… o eso fue lo que su egoísta, y en este momento responsable, personalidad le había dictado.
Se detuvo a la entrada del cementerio y entonces estuvo segura, el aura que más adelante se encontraba era idéntico al de los remanentes que sintió hace mucho tiempo en aquel laboratorio. Al parecer, el escuadrón 12 le había informado bien. Suprimió su reiatsu y furtivamente se adentró en el jardín mortuorio, desplazándose por medio de shunpo de tramo en tramo, hasta que se ubicó en el corazón de una zona arbolada rodeada en sus confines por lápidas de todas las antigüedades.
Se instaló bajo la sombra de un cúmulo de maleza junto a un grueso árbol y desde allí la energía se sentía mucho más clara, hasta que por un momento le pareció sentir que aumentó de intensidad al poco tiempo de haber llegado. “¿Me ha descubierto?”, nació su duda, pero hasta no estar segura, no cambiaría la estrategia. El ambiente era denso y claramente esparcía por el lugar una sensación de ansiedad y furia, la última provenía de aquel poseedor de la piedra, pero la otra emoción no era fácil de achacar, tal vez era ella quien no podía evitarla al saberse tan cerca de lo que el Gotei deseaba encontrar desde hacía tanto tiempo. Su corazón comenzó a latir un poco más rápido y alistó sus sentidos para entrar en acción.
La energía se desplazaba, no la perdería, así que se dispuso a seguir… sin embargo, inesperadamente, ésta pareció evaporarse sin más…
—¿Qué? —frunció el entrecejo y miró en todas direcciones—. No pudo irse… no… maldición…
Entonces, motivada por su molestia, de manera casi intencional hizo despertar su reiatsu un poco y esperó que eso pudiera ser visto como una carnada para atraer de nuevo a quien buscaba, así fuese que al final ella terminara como la cena…
Última edición por Dai Miyu el Miér Feb 29, 2012 2:41 pm, editado 1 vez

Dai Miyu- Alma Modificada

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Re: Evolución
Las estrellas en el firmamento brillaban intensamente, la luna iluminaba con su tenue luz los lugares sin sombras, la fresca brisa soplaba meneando ese viejo Haori que portaba Albaan, hasta ahora no entendía porque lo llevaba puesto, al igual que su hakama ¿Quizás seria melancolía? ¿O simplemente la nostalgia que le dio al ver a esos dos capitanes, a los que hace poco tiempo había enfrentado en ese torneo? Ni el mismo lo entendía, simplemente se mantenía allí, estático, dibujando figuras con las estrellas, pensando, como lo había estado haciendo en los últimos días.
“¿Que propósito tengo? ¿Cuál es mi meta ahora?” divagaba aun con la mirada perdida en el profundo azul marino del cielo, “¿La volveré a ver?” reía levemente a la vez que hacia un suave gesto de negación con la cabeza, “fue mi decisión, no debería…” sus meditación se vio interrumpidos al sentir algo en el ambiente, unas energías familiares, como si se tratasen de… -shinigamis-, pensaba en voz alta, diciéndolo con un suave susurro.
-Uno, dos, tres… cuatro…- entrecerraba los ojos mientras se ponía de pie sobre ese poste de alumbrado en que se había mantenido cruzado de piernas por horas, -¿cinco?- vagaba en sus pensamientos, agudizando sus sentidos tratando de identificar a sus portadores, pero estaban muy lejos de su posición, por los cual se le hacía difícil saber de quien se trataba en realidad.
Una ligera sonrisa se dibujó en sus labios y cerrando los ojos, logro sentir algo más, una extraña presencia, totalmente ajena a él, algo desconocido, pero al concentrarse más, la sorpresa se apodero de él haciendo que abra sus ojos de par en par, -es… imposible…- solo atinaba a decir al sentir que ese algo, que lo llenaba de intriga y duda, iba acompañado de un artefacto, el cual había estado buscando por mucho tiempo, -el Hokyoku, pero ¿Por qué aquí?- se preguntaba a si mismo justo cuando descendía lentamente de ese alto poste, tocando suavemente el suelo, como si se tratase de una hoja muerta que ahora reposaba sobre la tierra.
Presiono nuevamente sus puños reduciendo su reiatsu a cero, para asi no llamar la atención de los otros invitados y utilizando un shumpo se acercó lo más que pudo hacia la fuente de esa desconocida energía, terminando posado sobre una alta lapida, observo con cuidado a los alrededores, pero esa fuente que buscaba, parecía haber desaparecido por completo.
Cerro los ojos por unos segundos pero una nueva fluctuación, llamo su atención abrió levemente y sonrió al reconocer a la poseedora de ese impresionante poder, aun posado sobre la lápida no atino a otra cosa que voltear ligeramente su rostro hacia atrás, viendo con cierta dificultad, debido a unas ramas de un seco árbol, la silueta de aquella joven a la que él mantenía en sus pensamientos, - es un gusto volver a verte… Miyu- pronunciaba en voz alta, sin darse vuelta, quedándose solo de espaldas, esperando a que ella lo oyese, el viento volvía a soplar haciendo que ese blanco y rasgado Haori se meneara nuevamente, dejando ver claramente esas tres líneas que identificaban al escuadrón, que antes defendió con gallardía.
“¿Que propósito tengo? ¿Cuál es mi meta ahora?” divagaba aun con la mirada perdida en el profundo azul marino del cielo, “¿La volveré a ver?” reía levemente a la vez que hacia un suave gesto de negación con la cabeza, “fue mi decisión, no debería…” sus meditación se vio interrumpidos al sentir algo en el ambiente, unas energías familiares, como si se tratasen de… -shinigamis-, pensaba en voz alta, diciéndolo con un suave susurro.
-Uno, dos, tres… cuatro…- entrecerraba los ojos mientras se ponía de pie sobre ese poste de alumbrado en que se había mantenido cruzado de piernas por horas, -¿cinco?- vagaba en sus pensamientos, agudizando sus sentidos tratando de identificar a sus portadores, pero estaban muy lejos de su posición, por los cual se le hacía difícil saber de quien se trataba en realidad.
Una ligera sonrisa se dibujó en sus labios y cerrando los ojos, logro sentir algo más, una extraña presencia, totalmente ajena a él, algo desconocido, pero al concentrarse más, la sorpresa se apodero de él haciendo que abra sus ojos de par en par, -es… imposible…- solo atinaba a decir al sentir que ese algo, que lo llenaba de intriga y duda, iba acompañado de un artefacto, el cual había estado buscando por mucho tiempo, -el Hokyoku, pero ¿Por qué aquí?- se preguntaba a si mismo justo cuando descendía lentamente de ese alto poste, tocando suavemente el suelo, como si se tratase de una hoja muerta que ahora reposaba sobre la tierra.
Presiono nuevamente sus puños reduciendo su reiatsu a cero, para asi no llamar la atención de los otros invitados y utilizando un shumpo se acercó lo más que pudo hacia la fuente de esa desconocida energía, terminando posado sobre una alta lapida, observo con cuidado a los alrededores, pero esa fuente que buscaba, parecía haber desaparecido por completo.
Cerro los ojos por unos segundos pero una nueva fluctuación, llamo su atención abrió levemente y sonrió al reconocer a la poseedora de ese impresionante poder, aun posado sobre la lápida no atino a otra cosa que voltear ligeramente su rostro hacia atrás, viendo con cierta dificultad, debido a unas ramas de un seco árbol, la silueta de aquella joven a la que él mantenía en sus pensamientos, - es un gusto volver a verte… Miyu- pronunciaba en voz alta, sin darse vuelta, quedándose solo de espaldas, esperando a que ella lo oyese, el viento volvía a soplar haciendo que ese blanco y rasgado Haori se meneara nuevamente, dejando ver claramente esas tres líneas que identificaban al escuadrón, que antes defendió con gallardía.

Joa- Alma Modificada

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Re: Evolución
La shinigami se mantuvo extremadamente alerta, tratando de localizar nuevamente aquella presencia que parecía haberle burlado, hasta que, cuando sintió una extraña energía similar a la de un hollow, extrajo la zanpakutou y apuntó decidida, dispuesta a liberarla, sin embargo, fue una voz más que conocida la que le hizo detenerse abruptamente.
—Joa —susurró, pero el siseo de su aliento dejaba ver mucha fuerza y molestia—. ¿Qué estás haciendo ahí? —y aunque no lo quisiese, también mostraba preocupación.
De un shunpo se arrojó en dirección a Albaan y extendió el brazo para asirlo a él del suyo, con la idea de arrastrarlo con ella hasta un rincón sombreado entre algunos espesos arbustos, y sería por la desigualdad de pesos que le pareció al tocarlo, que cayó no muy correctamente sobre la vegetación. El sonido de pequeñas ramas rompiéndose asustó a un par de aves que se alimentaban cerca y un poco de polvo se levantó en torno a su sitio. Entonces, asustada de que su poco ortodoxo movimiento hubiese alertado a quien buscaba, rápidamente se posó atenta con una rodilla al piso para ocultarse un poco más, y así mismo hizo que el vizard se inclinara a su altura al tomarlo por la cabeza, rodeándosela con un brazo mientras que le cubrió la boca con otra mano.
En esa postura Miyu miró alrededor, conteniendo el aliento hasta que pudo corroborar que ninguna presencia parecía haberse percatado de ellos. Para ese momento se recriminaba interiormente el haber sido tan torpe, ella, una capitana; había coordinado todo tan bien hasta hacía un instante, cuando él apareció… “Joa”, se dijo el nombre con intención de reclamo… pero quién sabe hacia quién... ese vizard tenía el extraño poder de hacerla actuar de maneras que no se imaginaba. Lentamente aflojó su agarre y liberó al hombre, exhalando un poco aliviada para por fin mirarlo de manera más casual.
—¿Qué crees que estabas haciendo allí? Pude herirte… es más —le hablaba en voz muy baja—… ¿no sentiste esa energía? Ella indica que incluso algo más pudo matarte —en ese momento se percató de que su amigo llevaba con él la antigua vestimenta de capitán y no pudo evitar levantar una ceja con reprobación, sin embargo, prefirió no comentar nada al respecto debido a la situación, mejor echó un vistazo más al entorno—. Probablemente —hizo una pausa en la que fue claro que no le era fácil pronunciar lo que estaba pensando—… ha aparecido un nuevo portador del Hokyoku…
Giró el rostro hacia Albaan y por un momento lo miró a los ojos con gran seriedad, esperando leer en él, que entendía la gravedad del asunto.

Dai Miyu- Alma Modificada

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Re: Evolución
Sonrió tenuemente al oír cuando lo llamó con ese tono de voz, -pues, sentí una fluctuación de energía algo extraña y…- no pudo terminar de pronunciar sus palabras, cuando de pronto Miyu apareció cerca de él tomándolo del brazo para asi jalarlo hacia un rincón oculto a un lado de la enorme lapida donde se encontraba. El sonido de unas ramas secas, producto de la caída de ambos, espantaron a un par de aves, las cuales alzaron el vuelo haciendo un poco de ruido como si quejaran de algo, Joa trató de ponerse de pie, pero el brazo de la Capitana lo jaló hacia abajo, mientras que con su otra mano le tapó la boca para que dijera ni una sola palabra.
-Mmmmi…yhuuu- trataba de pronunciar con mucha dificultad debido a la ligera presión sobre sus labios, forcejeó por unos cortos segundos, hasta que se calmó, quedándose agachado a la altura de ella, mirándola con los ojos entrecerrados y esperando a que lo liberase cruzándose de brazos mientras permanecía quieto.
Se mantuvo asi unos segundos observándola con curiosidad, pues esa reacción no había sido muy propia de ella, parecía alarmada y preocupada, como si algo peligroso estuviera acechándolos, la presión que hasta hace unos segundos había sentido en sus labios comenzaba a desaparecer, junto con la mano de la capitana, la cual iba siendo retirada lentamente, la miro a los ojos con un gran gesto de duda y respiró hondamente al verse liberado.
-¿Acaso querías…?- detuvo su queja, al verse interrumpido por la pregunta de ella, -pues… tomaba aire…- respondía con sarcasmo en el mismo tono -claro que la sentí, algo extraña y esa otra presencia… también…- remarcando ese “también” con sumo interés; dirigió nuevamente su mirada hacia el rostro de Miyu notando como levantaba una ceja al verlo asi vestido, - siento haberte alarmado, pero al reconocer tu reiatsu decidí acercarme- guardó silencio por unos segundos antes de continuar -sí… al parecer no tendré que ir a buscarlo al Sereitei…- respondía al oírla decir “Hokyoku”, dando a notar el interés que aún tenía por ese artefacto.
-¿Un nuevo portador? ¿Acaso no lo tenía Mika en su laboratorio? Esto es extraño, pensaba que ella aun lo poseía…- un gran gesto de duda y confusión se dibujó en su rostro, pero si era cierto que ese artefacto se encontraba en el mundo humano podría tratarse de la oportunidad que tanto había estado esperando, pues aun no perdía el deseo de volver a tocarlo para asi “completar” su ya avanzada transformación, -ahora que lo recuerdo, sentí cuatro energías más aparte de la tuya ¿Dónde están tus compañeros?- permaneció en silencio esperando alguna respuesta, cuando de pronto una fuerte fluctuación de energía llamo su atención, -¿Sentiste eso?- dijo mirándola nuevamente.
Un intenso rayo ilumino el obscuro cementerio dirigiéndose hacia la posición de ambos, Joa girando lentamente mientras extendía su mano derecha, reconoció ese ataque “¿un cero?” una sonrisa se dibujó en su rostro, el cual lentamente fue cubierto por su máscara mientras volteaba, abriendo la palma detuvo el impacto en esta conteniendo el ataque como si estuviese absorbiéndolo lentamente mientras cerraba la mano, dejando oír una leve risa, retrajo su brazo unos centímetros y en cuestión de segundos, abriendo nuevamente su palma devolvió ese cero impulsado con uno que el mismo lanzaba, -al parecer no estamos solos como dijiste- comentaba con esa tétrica voz que obtenía al tener la máscara puesta, -creo que nos divertiremos un poco antes de saber si está aquí o no-.
En ese momento varios reiatsu se dejaban sentir en el lugar, en distintos puntos, como si los rodeasen.
-Mmmmi…yhuuu- trataba de pronunciar con mucha dificultad debido a la ligera presión sobre sus labios, forcejeó por unos cortos segundos, hasta que se calmó, quedándose agachado a la altura de ella, mirándola con los ojos entrecerrados y esperando a que lo liberase cruzándose de brazos mientras permanecía quieto.
Se mantuvo asi unos segundos observándola con curiosidad, pues esa reacción no había sido muy propia de ella, parecía alarmada y preocupada, como si algo peligroso estuviera acechándolos, la presión que hasta hace unos segundos había sentido en sus labios comenzaba a desaparecer, junto con la mano de la capitana, la cual iba siendo retirada lentamente, la miro a los ojos con un gran gesto de duda y respiró hondamente al verse liberado.
-¿Acaso querías…?- detuvo su queja, al verse interrumpido por la pregunta de ella, -pues… tomaba aire…- respondía con sarcasmo en el mismo tono -claro que la sentí, algo extraña y esa otra presencia… también…- remarcando ese “también” con sumo interés; dirigió nuevamente su mirada hacia el rostro de Miyu notando como levantaba una ceja al verlo asi vestido, - siento haberte alarmado, pero al reconocer tu reiatsu decidí acercarme- guardó silencio por unos segundos antes de continuar -sí… al parecer no tendré que ir a buscarlo al Sereitei…- respondía al oírla decir “Hokyoku”, dando a notar el interés que aún tenía por ese artefacto.
-¿Un nuevo portador? ¿Acaso no lo tenía Mika en su laboratorio? Esto es extraño, pensaba que ella aun lo poseía…- un gran gesto de duda y confusión se dibujó en su rostro, pero si era cierto que ese artefacto se encontraba en el mundo humano podría tratarse de la oportunidad que tanto había estado esperando, pues aun no perdía el deseo de volver a tocarlo para asi “completar” su ya avanzada transformación, -ahora que lo recuerdo, sentí cuatro energías más aparte de la tuya ¿Dónde están tus compañeros?- permaneció en silencio esperando alguna respuesta, cuando de pronto una fuerte fluctuación de energía llamo su atención, -¿Sentiste eso?- dijo mirándola nuevamente.
Un intenso rayo ilumino el obscuro cementerio dirigiéndose hacia la posición de ambos, Joa girando lentamente mientras extendía su mano derecha, reconoció ese ataque “¿un cero?” una sonrisa se dibujó en su rostro, el cual lentamente fue cubierto por su máscara mientras volteaba, abriendo la palma detuvo el impacto en esta conteniendo el ataque como si estuviese absorbiéndolo lentamente mientras cerraba la mano, dejando oír una leve risa, retrajo su brazo unos centímetros y en cuestión de segundos, abriendo nuevamente su palma devolvió ese cero impulsado con uno que el mismo lanzaba, -al parecer no estamos solos como dijiste- comentaba con esa tétrica voz que obtenía al tener la máscara puesta, -creo que nos divertiremos un poco antes de saber si está aquí o no-.
En ese momento varios reiatsu se dejaban sentir en el lugar, en distintos puntos, como si los rodeasen.

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Re: Evolución
La energía no dejaba de crispar sus sentidos, pues de estar en lo correcto, ese no era el mejor lugar para estar, incluso para un capitán como ella… o un vizard. Y la palabra que en otra situación hubiese tenido recelo de pronunciar, Hokyoku, la dijo, a sabiendas de que Joa entendería las implicaciones. Pero ella estaba consciente de que probablemente eso también despertara la ambición de su amigo, luego de saber sobre su meta en los anteriores encuentros de ambos. Como fuese, aunque el reto se notara grande, Miyu se dispuso justo en ese momento a no permitir que la peligrosa joya escapara de ella, ni dejaría que cayera en manos de Joa.
—Ellos —susurró a la pregunta de Albaan sobre los shinigamis que la habían acompañado—… están a salvo —o eso esperaba, al haberlos guiado a un sitio erróneo, con la esperanza de que no rectificaran más adelante y fueran a buscarla.
No respondió a la siguiente pregunta, su gesto concentrado fue obvio cuando la presión de una fuerza hostil llegó hasta ellos. La luz cegadora del cero le anunció el peligro y salió de la ruta del daño con un hábil salto, aunque el daño en la zona fue mínimo debido a que Joa repelió el ataque usando su propio poder.
Cayó un poco más allá, en una posición casi felina y se preparó para la lucha. Se irguió y echó un vistazo al vizard, y luego llevó la mirada más al fondo, hacia las densas sombras de la maleza. Risas graves, pero de ritmos acelerados provenían de ahí, que parecían ser de al menos tres o cuatro seres; se escuchó el crujir de ramas debido al paso de voluminosos de cuerpos, pesados pasos, y en entonces, cuando parecía que algo comenzaba a asomar, de ese punto salió arrojado el cuerpo de uno de los shinigamis que habían acompañado a la capitana al mundo humano. El guerrero cayó en el polvoso suelo y dejó marcado un surco de unos tres metros de largo antes de detenerse, él joven yacían inconsciente.
Miyu lo reconoció en seguida y frunció el entrecejo con coraje, mas no se movió de su posición, levantó la vista y frente a ellos se mostraron unos burlones arrancares, tan distintos en forma como en tamaño, dos de ellos sujetando rudamente a otro par de guerreros shinigamis, que mostraban severos daños en sus cuerpos sangrantes.
—Malditos —musitó la joven, llevando la energía de su furia al brazo, con el que extrajo su zanpakutou y la liberó de inmediato, dejando ver con un destello íñigo su vaporosa forma, cuya bruma se movió ansiosa en reflejo de las intensas emociones de la capitana—. Joa —no necesitó decir más, para hacerle saber su invitación a terminar con aquellas aberraciones, lanzándose de inmediato contra el grupo enemigo.

Dai Miyu- Alma Modificada

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Re: Evolución
El cuerpo inconsciente del joven yacía en el suelo y detrás de este aparecían cuatro Arrancares, dos de ellos aun sostenían a los otros shinigamis, los cuales a simple vista parecían estar ya muertos, “¿tres?” pensaba al ver a los magullados guerreros, “aún queda uno más quizás esté esperando el momento preciso o… “ sintió como el reiatsu de Miyu se elevaba y viro su rostro, ya sin la máscara hacia ella, la escuchó pronunciar su nombre mientras presenciaba ese hermoso destello que tenía su zampakutoh y una sonrisa se dibujó en su rostro -lo sé- dijo secamente, volvió su mirada hacia los Arrancares, siguiendo la invitación de Miyu para acabarlos.
En medio de su viaje utilizo un shumpo para posicionarse entre dos de ellos, el que había lanzado el cero anterior y otro de gran tamaño, el cual aun sostenía a uno de los guerreros, -así que les gusta divertirse con los que no pueden hacerles frente- su mirada se veía serena y esa sonrisa no se le quitaba del rostro, quizás por fin podría saber que tan fuerte se había vuelto.
-Escoria Shinigami, esto es solo una muestra- replicó el Arrancar más bajo quien sin dudarlo apunto de nuevo con su dedo hacia Joa formando un cero en este, para lanzarlo casi de inmediato, el reiatsu de Joa desapareció por unos segundos, haciendo parecer que había sucumbido por el sorpresivo ataque, pero justo cuando el Arrancar comenzaba a reírse con esa tétrica voz que poseía, una fluctuación de energía se dejaba sentir detrás de este -¿a qué le apuntas?- decía con voz serena Joa mientras se preparaba para atacar al Hollow.
Espero solo unos segundos a que este se voltease, sin vacilar hizo aparecer una vez más su máscara y sin darle tiempo a defenderse le soltó un potente puñetazo en todo el pecho -muere maldito… cero impacto- el puño antes de impactar se llenó de energía con la cual lo golpeo atravesándolo con mucha facilidad, -vaya que son débiles… pensé que sería más interesante enfrentarlos- decía en tono burlón Joa.
-¡¡Bastardo!!- grito el otro Arrancar lanzando a un lado el cuerpo inconsciente del shinigami que antes tenía en brazos, su reiatsu se elevó estrepitosamente mientras dirigía su puño hacia Joa le soltó una bala de cero, la cual el Vizard detuvo con su mano derecha y al notar que el Arrancar que había atacado hace poco aún se mantenía en pie, redirigió con un ágil movimiento hacia el rostro de este, despedazándole la máscara, haciéndolo caer al suelo nuevamente.
-No creas que ya ganaste mocoso tú y esa pequeña caerán ante nosotros- replicaba el enorme Arrancar mientras extraía su zampakutoh, -¿a si? no me digas, más te vale no subestimarnos y menos a ella, no sabes de lo que es capaz una guerrera tan fuerte como Miyu…- rió sutilmente Joa mientras esquivaba la katana de su oponente, -oh al parecer sabes cómo agitarla, vamos que puedes hacer con ella- agregaba burlonamente mientras desvanecía su máscara y extraía sus zampakutohs, las cuales aún permanecían juntas, -vamos atácame ¿o prefieres que yo lo haga?-
Los burlones comentarios de Joa fueron interrumpidos de golpe, pues el otro Arrancar, el cual ya creía vencido, se abalanzo contra el empuñando su espada, al Vizard no le quedó otra opción que separa sus espadas y asi bloquear el ataque de este, junto con el del otro, al parecer sus incitaciones habían rendido fruto y ahora tenía a dos Arrancares enfurecidos tratando de matarlo “demonios, no pensé que sobreviviría” pensaba mientras tensaba sus brazos, soportando ambas arremetidas.
-Te estas volviendo arrogante Joa…-
-No seas testarudo, no los tomes a la ligera, ya ponte serio, sino acabaras muerto…-
Le replicaban las gemelas al notar esa impresionante energía emanando de los Arrancares.
En medio de su viaje utilizo un shumpo para posicionarse entre dos de ellos, el que había lanzado el cero anterior y otro de gran tamaño, el cual aun sostenía a uno de los guerreros, -así que les gusta divertirse con los que no pueden hacerles frente- su mirada se veía serena y esa sonrisa no se le quitaba del rostro, quizás por fin podría saber que tan fuerte se había vuelto.
-Escoria Shinigami, esto es solo una muestra- replicó el Arrancar más bajo quien sin dudarlo apunto de nuevo con su dedo hacia Joa formando un cero en este, para lanzarlo casi de inmediato, el reiatsu de Joa desapareció por unos segundos, haciendo parecer que había sucumbido por el sorpresivo ataque, pero justo cuando el Arrancar comenzaba a reírse con esa tétrica voz que poseía, una fluctuación de energía se dejaba sentir detrás de este -¿a qué le apuntas?- decía con voz serena Joa mientras se preparaba para atacar al Hollow.
Espero solo unos segundos a que este se voltease, sin vacilar hizo aparecer una vez más su máscara y sin darle tiempo a defenderse le soltó un potente puñetazo en todo el pecho -muere maldito… cero impacto- el puño antes de impactar se llenó de energía con la cual lo golpeo atravesándolo con mucha facilidad, -vaya que son débiles… pensé que sería más interesante enfrentarlos- decía en tono burlón Joa.
-¡¡Bastardo!!- grito el otro Arrancar lanzando a un lado el cuerpo inconsciente del shinigami que antes tenía en brazos, su reiatsu se elevó estrepitosamente mientras dirigía su puño hacia Joa le soltó una bala de cero, la cual el Vizard detuvo con su mano derecha y al notar que el Arrancar que había atacado hace poco aún se mantenía en pie, redirigió con un ágil movimiento hacia el rostro de este, despedazándole la máscara, haciéndolo caer al suelo nuevamente.
-No creas que ya ganaste mocoso tú y esa pequeña caerán ante nosotros- replicaba el enorme Arrancar mientras extraía su zampakutoh, -¿a si? no me digas, más te vale no subestimarnos y menos a ella, no sabes de lo que es capaz una guerrera tan fuerte como Miyu…- rió sutilmente Joa mientras esquivaba la katana de su oponente, -oh al parecer sabes cómo agitarla, vamos que puedes hacer con ella- agregaba burlonamente mientras desvanecía su máscara y extraía sus zampakutohs, las cuales aún permanecían juntas, -vamos atácame ¿o prefieres que yo lo haga?-
Los burlones comentarios de Joa fueron interrumpidos de golpe, pues el otro Arrancar, el cual ya creía vencido, se abalanzo contra el empuñando su espada, al Vizard no le quedó otra opción que separa sus espadas y asi bloquear el ataque de este, junto con el del otro, al parecer sus incitaciones habían rendido fruto y ahora tenía a dos Arrancares enfurecidos tratando de matarlo “demonios, no pensé que sobreviviría” pensaba mientras tensaba sus brazos, soportando ambas arremetidas.
-Te estas volviendo arrogante Joa…-
-No seas testarudo, no los tomes a la ligera, ya ponte serio, sino acabaras muerto…-
Le replicaban las gemelas al notar esa impresionante energía emanando de los Arrancares.

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Re: Evolución
En seguida de que Miyu se lanzara al ataque de los arrancares, abrió su ruta para alejarse del punto hacia donde había ido el vizard, internándose entre algunos árboles, con la intención de atraer la atención de dos de los oponentes y tener más espacio para combatirlos.
En efecto, un par de hollow partió detrás de ella, pero sólo unos metros más adelante la capitana clavó la punta del pie derecho en la tierra a modo de freno, deteniéndose abruptamente y girando decidida hacia sus perseguidores, con la zanpakutou apuntando aún hacia atrás a la altura de su cintura. Al verla encararlos tan de pronto, los enemigos se detuvieron en seco a corta distancia de ella y permanecieron cautelosos. En ese momento, el rugido y destello de un par de poderes lanzados más allá, iluminaron el sombrío escenario, dotando de un tono claro el verde de los arbustos y haciendo lucir aún más níveo el juvenil rostro de la shinigami, en el cual brillaba ligeramente siniestro, el azul cobalto de sus cristalinos ojos, deseosos de batalla.
Junto con la mirada, una sutil sonrisa se formó en sus labios y éstos marcaron la pronunciación de unas palabras inaudibles.
Sacó rápidamente el brazo izquierdo desde atrás, apuntando hacia los arrancares con la palma envuelta en un halo de brillante luz azul, arrojando potentemente el par de fulminantes llamaradas de un Sōren Sōkatsui. Entonces las dos esferas se dirigieron casi con consciencia propia, quemando el aire, hacia cada uno de los monstruos, aunque en vez de esperar a ver el resultado, Miyu se movió de su sitio por medio de un shunpo y se lanzó por el costado de uno de los enemigos, con la zanpakutou más que dispuesta a perforarlo. Ella había anticipado la escena: el otro arrancar habría sido golpeado por el fuego y permaneció como un fetiche encendido tratando de apagarse, pero aquel que se movió y evitó ser quemado, no pudo evitar el acero de la capitana, quien desde su baja posición lo miraba gustosa, empuñando firmemente a Midori Nami, mientras la mantenía enterrada por debajo de la caja torácica del hollow casi hasta el tope, mismo por el que comenzó a deslizarse un grueso chorro de sangre.
El hollow la miró primero atónito, pero en seguida su coraje fluyó en la forma de un enardecido rugido.
—Maldita shinigami —alzó sus gruesos y musculosos brazos para golpear a la guerrera con ellos.
Pero antes de poder tocarla, la joven hizo girar la hoja de la katana, desgarrando más su interior, y entonces se alejó de él con un salto hacia atrás. El arrancar se quejó de nuevo con su gruesa voz, pero no la alcanzó y se llevó las manos a la herida.
Sin embargo, pese a tener esa satisfacción, Miyu sabía que la pelea a penas comenzaba. Esos dos sujetos eran arrancares después de todo, y los superaban a ella y a Joa en proporción de dos a uno. No podía confiarse, pero, aún así, no podía evitar la pequeña sonrisa que tenía en ese momento.
El olor de carne quemada la hizo ver a un lado y ahí ya estaba el otro enemigo, furioso y babeante, una vez que logró apagar el fuego que carcomió la primera capa de su piel, y ahora exponía una cubierta entre roja y ennegrecida.
—¡Esto lo pagarás con creces maldita! —sentenció enardecido mientras sus brazos se convertían en largos látigos, con una punta aguda extremadamente filosa, los cuales ondeó vertiginosamente contra ella.
Miyu saltó ágil en varias ocasiones, por sobre troncos y de uno a otro lado, evadiendo los rápidos envistes, mientras que el arrancar iba dejado hoyos en el suelo y árboles, así como polvo en el aire; mas aún cuando lo estaba evadiendo exitosamente, la energía de otro ataque la alertó y viró a penas para ver algo parecido a una flecha de fuego que se dirigía peligrosamente hacia su cabeza.
La zanpakutou de la capitana destelló una vez más en su puño y de inmediato cambió a su forma shikai, dejando en el ambiente un halo de niebla que danzaba perturbada en derredor. “Hidora no namida”, evocó mentalmente mientras blandía contra la fulgurante saeta y así la poderosa cortina de agua, repleta en su interior de las ardorosas agujas, brotó al embiste de aquel poder. La cascada horizontal logró consumir el proyectil al cabo de un expectante roce, pero a la vez se generó una gran nube de vapor que inundó en ambiente y nubló la visibilidad.
Miyu esperaba que las agujas hubieran dado en un blanco vivo, pero antes de poder saberlo, uno de esos largos y puntiagudos látigos se abatió ante ella, sin darle tiempo de esquivarle. Sólo pudo poner la mano izquierda y el antebrazo derecho en forma cruzada, a modo de defensa, y recibió en éstos el brutal impacto del golpe que la arrojó violentamente hacia atrás, hasta que el choque en la espalda contra el tronco de un árbol la detuvo. Además, el latigazo que se había friccionado contra ella, consiguió que la punta alcanzara a cortarla en las zonas con las que recibió el ataque.
Su sangre comenzó a gotear hacia la tierra, pero primero debía desaturdirse. Sacudió la cabeza un poco y trató de ubicar los reiatsus que ahí se encontraban para seguir peleando. La nube se fue disipando y notó un bulto tirado más allá, en cual estaban clavadas una gran cantidad de sus agujas; al parecer un enemigo estaba fuera de combate, pero aún debía hacer pagar al que la había lastimado. Aguzó los sentidos en vista de que el mentado arrancar se había escondido y comenzó a identificar las formas de vida que ahí se hallaban. Podía sentir la cercanía de Joa y su compañía, mas no la de sus antiguos guerreros, que al parecer ya habían muerto; entonces le pareció notar la presencia de su huidizo enemigo, pero cuando se disponía a ser ella quien lo cazara, algo extraño y abrumador la hizo detenerse.
El corazón de la capitana comenzó a latir más aprisa cada vez, una reacción instintiva ante un despliegue de poder que parecía estar acercándose, y que no tenía punto de comparación con los arrancares que enfrentaba.
La shinigami viró alerta hacia un lado tratando de ocultar su sobresalto y su voz dejó notar una inusual preocupación.
—Joa, ¿sientes eso?

Dai Miyu- Alma Modificada

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Re: Evolución
Los aceros rechinaban al frotarse debido a la fuerza de los Arrancares y Joa, lentamente comenzaron a empujarlo, ya que después de todo eran dos contra uno, Albaan intentaba buscar una apertura, algún lugar donde saltar y así evitar esa terrible arremetida, sus brazos comenzaban a temblar, los Arrancares reían a carcajadas al ver como el joven no podría detener más ese ataque, hasta que con un ágil movimiento de su pierna derecha, logro alejar a uno de ellos , pero en el forcejeo el filo de la espada del otro, logro cortar su pecho abriéndole un profundo corte.
-¡¡Demonios!!- fue lo único que exclamo el vizard mientras se presionaba la herida con el fin de que esta dejase de sangrar, “a este paso…” caviló unos segundos, pues aquél que había pateado antes se abalanzaba nuevamente contra él, tratando de arrancarle la cabeza de un tajo, la espada paso a escasos centímetros de su cabeza , pero a pesar de haber evitado un ataque no podía relajarse aún, el otro se preparaba para atacarlo de la misma manera y en la posición en la que se encontraba Joa se le hacía imposible poder evitar ese corte, “rayos” pensó en una milésima de segundos, justo cuando sintió el reiatsu de Miyu elevándose, fijó su mirada en el otro Arrancar y antes de que este se acercase más liberando una de sus manos de la empuñadura , dirigió sus dedos índice y medio hacia este soltando casi de inmediato un kidoh -Jigoku Dama- se logró oír antes del impacto de este.
El ataque del vizard consiguió lo que necesitaba, algo de tiempo parta poder replegarse y contra atacar de inmediato, la espesa nube de humo se iba disipando, Joa utilizando un shumpo se posiciono nuevamente a espaldas del Arrancar que antes había atacado, -esta vez no te dejare vivir bastardo- su máscara se volvió a formar, agitando velozmente su katana logro dividir al Arrancar a la mitad, pero no contento con eso le propino un potente cero muy cerca de su rostro, haciendo esta vez que el cuerpo del Arrancar se desvaneciese mientras utilizaba otro shumpo para colocarse lejos del alcance de su otro contendiente.
Busco con la mirada a su amiga, logrando notar la bruma que emanaba de su zampakutoh ya liberada, para luego ver el potente destello de su espada, una densa niebla inundaba el lugar, imposibilitando un poco la vista en el campo, Joa regreso su atención al otro Hollow, al cual ya había perdido, hasta que un rezago de energía lo alerto, esquivando con algo de dificultad esa filosa cuchilla que voló hacia él a modo de una onda de aire, los ataques continuaron uno tras otro, sin darle tiempo de pararse a pensar en alguna estrategia, ni de liberar su zampakutoh, -Jajajaja corre, corre, mocoso, pronto caerás rendido- la gruesa voz del Arrancar sonaba por todo el lugar y debido a los numerosos ataques se le hacía imposible detectar su verdadera posición.
“Así nunca lograre encontrarlo, quisiera tener más poder, más para así aplastarlos con facilidad” pensaba mientras viajaba de un lugar a otro utilizando su shumpo, hasta que de pronto una inmensa masa de energía parecía acercarse hacia la posición de ellos, esta energía llamo mucho la atención del vizard, pues dentro de esta él lograba sentir algo que lo llenaba de nostalgia, no podía equivocarse eso era lo que había estado buscando.
Una nueva fluctuación de energía se dejó sentir cerca de ambos, Joa volteo dirigió su mirada hacia la derecha y logro notar como numerosas cuchillas se aproximaban hacia él y Miyu, pero esta vez el joven estaba preparado, formando nuevamente su máscara levantó su katana y comenzó a llenarla con la energías de un cero, para luego soltar un potente corte, junto con esa energía que había acumulado formando así una potente onda que dividió al Hollow atacante en dos y desvaneció su ataque de inmediato.
Trato de relajarse un poco pero esa energía que aun sentía no dejaba de inquietarlo –sí, es… abrumadora…- decía tratando de no mostrarse asombrado, pero era inútil esa energía había conseguido descuadrar al vizard, -ya viene Miyu, será mejor que estemos preparados- decía con su tétrica voz, pues aún portaba su máscara.
-¡¡Demonios!!- fue lo único que exclamo el vizard mientras se presionaba la herida con el fin de que esta dejase de sangrar, “a este paso…” caviló unos segundos, pues aquél que había pateado antes se abalanzaba nuevamente contra él, tratando de arrancarle la cabeza de un tajo, la espada paso a escasos centímetros de su cabeza , pero a pesar de haber evitado un ataque no podía relajarse aún, el otro se preparaba para atacarlo de la misma manera y en la posición en la que se encontraba Joa se le hacía imposible poder evitar ese corte, “rayos” pensó en una milésima de segundos, justo cuando sintió el reiatsu de Miyu elevándose, fijó su mirada en el otro Arrancar y antes de que este se acercase más liberando una de sus manos de la empuñadura , dirigió sus dedos índice y medio hacia este soltando casi de inmediato un kidoh -Jigoku Dama- se logró oír antes del impacto de este.
El ataque del vizard consiguió lo que necesitaba, algo de tiempo parta poder replegarse y contra atacar de inmediato, la espesa nube de humo se iba disipando, Joa utilizando un shumpo se posiciono nuevamente a espaldas del Arrancar que antes había atacado, -esta vez no te dejare vivir bastardo- su máscara se volvió a formar, agitando velozmente su katana logro dividir al Arrancar a la mitad, pero no contento con eso le propino un potente cero muy cerca de su rostro, haciendo esta vez que el cuerpo del Arrancar se desvaneciese mientras utilizaba otro shumpo para colocarse lejos del alcance de su otro contendiente.
Busco con la mirada a su amiga, logrando notar la bruma que emanaba de su zampakutoh ya liberada, para luego ver el potente destello de su espada, una densa niebla inundaba el lugar, imposibilitando un poco la vista en el campo, Joa regreso su atención al otro Hollow, al cual ya había perdido, hasta que un rezago de energía lo alerto, esquivando con algo de dificultad esa filosa cuchilla que voló hacia él a modo de una onda de aire, los ataques continuaron uno tras otro, sin darle tiempo de pararse a pensar en alguna estrategia, ni de liberar su zampakutoh, -Jajajaja corre, corre, mocoso, pronto caerás rendido- la gruesa voz del Arrancar sonaba por todo el lugar y debido a los numerosos ataques se le hacía imposible detectar su verdadera posición.
“Así nunca lograre encontrarlo, quisiera tener más poder, más para así aplastarlos con facilidad” pensaba mientras viajaba de un lugar a otro utilizando su shumpo, hasta que de pronto una inmensa masa de energía parecía acercarse hacia la posición de ellos, esta energía llamo mucho la atención del vizard, pues dentro de esta él lograba sentir algo que lo llenaba de nostalgia, no podía equivocarse eso era lo que había estado buscando.
Una nueva fluctuación de energía se dejó sentir cerca de ambos, Joa volteo dirigió su mirada hacia la derecha y logro notar como numerosas cuchillas se aproximaban hacia él y Miyu, pero esta vez el joven estaba preparado, formando nuevamente su máscara levantó su katana y comenzó a llenarla con la energías de un cero, para luego soltar un potente corte, junto con esa energía que había acumulado formando así una potente onda que dividió al Hollow atacante en dos y desvaneció su ataque de inmediato.
Trato de relajarse un poco pero esa energía que aun sentía no dejaba de inquietarlo –sí, es… abrumadora…- decía tratando de no mostrarse asombrado, pero era inútil esa energía había conseguido descuadrar al vizard, -ya viene Miyu, será mejor que estemos preparados- decía con su tétrica voz, pues aún portaba su máscara.

Joa- Alma Modificada

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Re: Evolución
La capitana ignoró el ataque de las cuchillas, en parte confiada en la intervención de su amigo y en parte por la distracción que le generaba aquel gran flujo de reiatsu. Eso era mucho más intenso e importante que unos cuantos arrancares, que por demás no parecían ser demasiado poderosos. "No tan poderosos", ¿acaso no había evolucionado por su propio poder? Miyu miró de soslayo hacia donde los rivales de Joa habían dejado sólo unos destellos que pronto se desvanecieron, así como el cuerpo de su propio contrincante que había sido alcanzado por las agujas de sal. Sólo quedaba un Arrancar por ahí suelto, pero ahora en clara desventaja, no era seguro que quisiera enfrentarlos de nuevo.
"¿Preparados?", repitió para sí misma, preparados para qué. Si algo no dejaba de sorprender a la joven era esa soltura con la que Joa solía hablar de casi todo. ¿Cómo podía decir eso tan a la ligera? Ese poder no parecía ser uno que la shinigami quisiera tener cerca, pero al final de cuentas, tampoco parecía tener muchas opciones. Le costara admitirlo o no, sí debía "prepararse" para encararlo. Giró el rostro hacia el vizard para señalarle con un gesto que estaba de acuerdo, pero al notar su máscara no pudo evitar fruncir el entrecejo, pues de algún modo verlo así le despertó gran coraje. Recordó una vez más lo que él le había dicho sobre perfeccionarse, y tras todos esos combates, como en el torneo, ella creía que había una gran posibilidad de que pronto tuviera que pelear contra Albaan nuevamente, y esa vez no sería algo para nada amistoso.
—Albaan, quítate esa máscara o te atacaré a ti por error —su voz al pronunciar el apellido sonó más ruda de lo que hubiera pretendido, pero no se arrepentía de eso, de hecho, lo que dijo después había parecido más una amenaza que una advertencia preocupada.
Sujetó su zanpakutou de nueva cuenta, que aún emanaba una agitada bruma en su forma liberada, y se colocó en postura ofensiva.
—Tal vez...
Hizo una pausa al darse cuenta de que probablemente no era muy oportuno decir en ese momento lo que pensaba, pero lo hizo...
—Tal vez un día hasta haya que eliminar a todos los que son como tú. Nada le garantiza al Seireitei que no se aliarán con el Hueco Mundo. Te he visto perder el control —le miró de soslayo, asomando una mirada dura—. No lo pierdas ahora...
Entonces el pesado reiatsu volvió palpitar en el aire, tan duro, que alteró la presión de la atmósfera y se dejó sentir sobre sus hombros como una pesa.
—¿Quién eres? —preguntó decidida al darse cuenta de que lo que sea que fuera, ya estaba casi sobre ellos.

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Re: Evolución
Las pequeñas estelas del anterior ataque de Joa, comenzaban a difuminarse en la obscuridad de la noche, dejando en su lugar solo la sombra de lo que fuera el Arrancar, el cual tras un corto lamento que sonaba casi como un llanto, comenzaba a desvanecerse lentamente, desapareciendo por completo antes de lograr tocar el suelo, Joa se mantuvo unos segundos expectante, pero luego regreso su atención hacia aquella misteriosa energía, la cual cada vez lograba sentirse como una pesada carga sobre sus hombros, cada vez lograba sentirse tan sofocante y tan abrumadora, que le causaba una inusual excitación, pues no solo era esa extraña aura en el ambiente, sino que también aquel artefacto que parecía estar trayendo consigo, aquel que él deseaba tanto tener en sus manos.
Se mantuvo en silencio, sin moverse, casi conteniendo la respiración, expectante, y algo impaciente, aquel poder ya podía sentirse por todo el lugar y eso le molestaba muchísimo ¿Quién era el portador de tan inmensa energía? ¿Por qué llevaba el aquel artefacto? Eran las preguntas que comenzaba a hacerse en ese momento, ya que por mucho tiempo pensó que no lo volvería a ver o que quizás lo haría si visitaba el Sereitei.
Estuvo así solo unos segundos más hasta que una suave carcajada se dejaba oír viniendo de sus labios, su máscara se deshizo en un instante dejando ver nuevamente su rostro y esa inusual sonrisa que llevaba en ese momento -lo tomaré en cuenta de ahora en adelante- respondió en un tono muy despreocupado, como si las profundas palabras de Miyu, no le inmutasen en lo más mínimo, -y… yo lo veo más como un hecho, nosotros para el Sereitei somos simples sobras que debieron desvanecerse con esa maldición, pero para su mala suerte logramos sobrevivir a ella.-
Dirigió la mirada hacia la Capitana, dejando ver ese tono carmesí que aún tenían sus ojos, a pesar de no llevar más la máscara -perder el control… ya no te preocupes más de eso…- le sonrió amigablemente mientras sus ojos volvían a su tono natural -y estaré esperando con ansias el día en que vengas a asesinarme.-
Regreso su mirada hacia el frente y empuño nuevamente su katana, dividiéndola lentamente, para luego colocarse en posición de guardia, -venga ¿Qué esperas para dar la cara?- pronuncio en tono amenazante, al notar que aquella energía ya se encontraba junto a ellos.
Se mantuvo en silencio, sin moverse, casi conteniendo la respiración, expectante, y algo impaciente, aquel poder ya podía sentirse por todo el lugar y eso le molestaba muchísimo ¿Quién era el portador de tan inmensa energía? ¿Por qué llevaba el aquel artefacto? Eran las preguntas que comenzaba a hacerse en ese momento, ya que por mucho tiempo pensó que no lo volvería a ver o que quizás lo haría si visitaba el Sereitei.
Estuvo así solo unos segundos más hasta que una suave carcajada se dejaba oír viniendo de sus labios, su máscara se deshizo en un instante dejando ver nuevamente su rostro y esa inusual sonrisa que llevaba en ese momento -lo tomaré en cuenta de ahora en adelante- respondió en un tono muy despreocupado, como si las profundas palabras de Miyu, no le inmutasen en lo más mínimo, -y… yo lo veo más como un hecho, nosotros para el Sereitei somos simples sobras que debieron desvanecerse con esa maldición, pero para su mala suerte logramos sobrevivir a ella.-
Dirigió la mirada hacia la Capitana, dejando ver ese tono carmesí que aún tenían sus ojos, a pesar de no llevar más la máscara -perder el control… ya no te preocupes más de eso…- le sonrió amigablemente mientras sus ojos volvían a su tono natural -y estaré esperando con ansias el día en que vengas a asesinarme.-
Regreso su mirada hacia el frente y empuño nuevamente su katana, dividiéndola lentamente, para luego colocarse en posición de guardia, -venga ¿Qué esperas para dar la cara?- pronuncio en tono amenazante, al notar que aquella energía ya se encontraba junto a ellos.

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