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Saving Christmas (Todos Invitados)
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Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Miyu encabezaba el pequeño grupo, no sólo para guiar, sino que se había puesto en frente para de algún modo cubrir con su cuerpo la meta a alcanzar, aunque eso en realidad era algo muy ingenuo en su caso, porque todos podían ver por encima de ella.
Volteó cuando escuchó una voz nueva y, junto con la Comandante y la Capitana de la Doceava División, le dio la bienvenida al nuevo Capitán con un asentimiento educado y una tenue sonrisa. Pero precisamente por estar ante alguien a quien acababa de conocer, no dijo nada al comentario de Mika sobre las mariposas, pues el comunicado que envió a los escuadrones había sido por escrito… pero en fin… si ella decía que una mariposa había leído primero y luego llevado el mensaje, “se lo creería”.
Reanudó la marcha hacia el almacén comenzando a sentirse nerviosa, pero cada vez más emocionada, por lo que no volteaba, para no delatar nada y no incitar a que alguien preguntara por la misión, pues no les quería mentir… otra vez…
De pronto su comunicador sonó con una melodía de Carnaval de la película Río, que identificaba como la tonada de Joa, y se llevó el auricular al oído sin decir nada, simplemente escuchó lo que el vizard le dijo... aunque no lo entendió muy bien, y terminó la llamada con un “sí” que casi ni se oyó. Ese fue el momento en que la voz de Yoru la hizo saltar y estaba a medio giro para encararla, cuando la calle se obscureció y unas luces a los lados de su camino se encendieron, las cuales señalaron el sendero directo a la puerta del almacén.
Miyu ya sabía que para ese punto varios podían haberse dado cuenta de dónde se encontraban, pero Joa sí que les hizo fácil darles una pista por si no. Aunque por otro lado, un segundo después ella misma se preguntó “¿cómo Kami hizo para controlar las luces de la calle?” Eso sí que había salido de su iniciativa y sus trucos vizard.
—Vamos —les invitó a seguir adelante por el peculiar camino y más adelante se detuvo, justo antes de cruzar el enorme umbral. Entonces, consciente de que era el momento de revelar la verdadera naturaleza de la “misión”, aprovechó para voltear cuando volvió a oír la voz de Yoruhana, pensando que ella le estaba hablando a alguno de los shinigamis—. Adelante…
Se interrumpió a mirar al par de arrancares entre ellos, dándose cuenta hasta entonces de su presencia y aunque se sorprendió, supuso que si no había comenzado una pelea hasta ese momento, seguro que todo estaría bien, además era Navidad.
—Esta es la misión: Están todos invitados a entrar, para rescatar algo muy importante.
Les hizo una seña con la cabeza para que la siguieran al interior, donde una constelación de luces destellaba tenue, dándole una apariencia acogedora a un limpio y bien adornado salón. Una alegre melodía navideña flotaba en el ambiente.
Y al fondo, bajo ese pequeño cielo estrellado se encontraba él. Miyu le sonrió y se apresuró para ponerse a su lado para ver a los demás.
—Es día de rescatar su espíritu navideño —rió suave y entonces sonrió de modo mucho más relajado.
Vio a Joa con esa sonrisa y luego llevó la mirada un poco más allá, donde una larga mesa vestida con un mantel rojo, esperaba repleta de exquisitos platillos y adornos. Cerca el bello y frondoso árbol lucía brillantes esferas y esas tarjetas donde se encontraban los retratos de todos los shinigamis invitados, mientras que al pie se encontraba una pila de regalos envueltos en varias formas, con papeles de distintos colores.

—Espero que tengan apetito —señaló hacia la mesa con los brazos abiertos, pero al darse cuenta de un detalle caminó tímidamente hacia donde Silke y Ankaa estaban. Extrajo su móvil y lo puso en modo de cámara—. ¿Puedo? —no esperó por respuesta cuando hizo dos disparos, captando el rostro de cada uno en fotografía. Les sonrió y se dirigió con Joa nuevamente—. ¿Crees que puedas hacer estos dos retratos y ponerlos en el árbol? —preguntó en susurro.
Le cedió el aparato a su amigo y confió en él, para luego contemplar un poco la decoración de luces, acebo, y listones, antes de sentarse a la mesa.

Dai Miyu- Alma Modificada

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Rango: Capitán
Otros cargos: Administradora del Banco (sueldos y niveles)
Vicepresidenta de la AMS (Asociación de Mujeres Shinigami... si iba a explicar lo que es la AMS, no sé por qué lo abrevié en primer lugar, ¿sería para no escribir demasiado en este campo?)
Localización: Seireitei
Humor: Excelente
Intereses: La Comandante

Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Era un día normal y yo me encontraba holgazaneando en mi habitación, me había tomado el día libre así que no tenia mucho que hacer... Así que revise algunas cartas que habían llegado al buzón, no eran muchas pero un destaco entre ellas y era de la décima división de la capitana Miyu. Comencé a leerla y inmediatamente me causo algo de intriga debido a que no había escuchado que hubiese ningún incidente relacionado con secuestro o desaparición en Karakura o por lo menos no últimamente... En fin, me habían citado y no podía ser tan descotes de no ir, tampoco me podía dar el lujo de perder un año de sueldo así que decidí tomar un abrigo y algo de ropa, calculando que en esa parte del mundo humano iba a ser invierno cogí ropa que me abrigara. Una vez estaba listo mire la hora, eran las 09:54, simplemente sonreí y rasque mi nuca para luego exclamar.- Espero... No se me molesten por que llegue un poco tarde.- puse el abrigo en mi espalda y me propuse llegar lo mas rápido posible.
Una vez llegue al punto de encuentro y me percate de que no había nadie supuse que habían partido ya, suspire y de mi bolsillo saque un cigarro, lo puse en mi boca y posteriormente lo encendí. Con la primera exasalacion saliendo de mi boca comencé a caminar mientras caía un poco de nieve lo que me traía a mente recuerdo de un distante pasado. Solo guiado por una pequeña estela de reiatsu, así planeaba llegar y lo único que me preocupaba era que mis compañeros no se molestaran por algo atrasada llegada una vez llegara al lugar de encuentro al que al parecer estaba debido a que se podía sentir cada vez mas fuerte un conjunto de reiatsus algunos conocidos otros ni tanto.
Tras un par de minutos siguiendo esta estela me encontré frente un almacén que al parecer tenia dentro a algunos shinigamis y otras presencias de reiatsu similar a los hollows sin embargo mucho mas fuertes. Tras terminarme mi cigarro decidí entrar y lo que estaba adentro me tomo por sorpresa debido a que todo estaba decorado con un tema acorde a la epoca navideña, solté una pequeña risa para luego agregar con una tonalidad muy relajada algo característico de mi:
- Creo que esto nos faltaba un poco de relajo en esta fechas.- tras decir esto sonreí y posteriormente agregue.- Lamento llegar algo tarde... Soy Katou Mishida capitán de la quinta división.- tras presentarme hice una ligera reverencia ante los presente.
Off: Con este post doy por inaugurado mi retorno al foro. Lamento haber desaparecido asi y espero no haber causado problemas con mi ausencia.
Una vez llegue al punto de encuentro y me percate de que no había nadie supuse que habían partido ya, suspire y de mi bolsillo saque un cigarro, lo puse en mi boca y posteriormente lo encendí. Con la primera exasalacion saliendo de mi boca comencé a caminar mientras caía un poco de nieve lo que me traía a mente recuerdo de un distante pasado. Solo guiado por una pequeña estela de reiatsu, así planeaba llegar y lo único que me preocupaba era que mis compañeros no se molestaran por algo atrasada llegada una vez llegara al lugar de encuentro al que al parecer estaba debido a que se podía sentir cada vez mas fuerte un conjunto de reiatsus algunos conocidos otros ni tanto.
Tras un par de minutos siguiendo esta estela me encontré frente un almacén que al parecer tenia dentro a algunos shinigamis y otras presencias de reiatsu similar a los hollows sin embargo mucho mas fuertes. Tras terminarme mi cigarro decidí entrar y lo que estaba adentro me tomo por sorpresa debido a que todo estaba decorado con un tema acorde a la epoca navideña, solté una pequeña risa para luego agregar con una tonalidad muy relajada algo característico de mi:
- Creo que esto nos faltaba un poco de relajo en esta fechas.- tras decir esto sonreí y posteriormente agregue.- Lamento llegar algo tarde... Soy Katou Mishida capitán de la quinta división.- tras presentarme hice una ligera reverencia ante los presente.
Off: Con este post doy por inaugurado mi retorno al foro. Lamento haber desaparecido asi y espero no haber causado problemas con mi ausencia.

Katou Mishida- Alma

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Rango: Capitan
Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Seireitei – 7:50 p.m.
Para los shinigami que permanecieron en la Sociedad de las Almas, parecía que aquella noche del 24 de Diciembre iba a transcurrir con en completa calma, algunos gozaban de tiempo libre para departir con sus compañeros e incluso algunos de los que se vieron obligados a trabajar montando guardia en diversas zonas del Seireitei estaban en un animo más relajados que de costumbre.
Sin embargo, para los vigilantes del primer escuadrón aquél no sería un inicio de velada tranquilo, de hecho tendrían un rato de lo más agitado. Todo comenzó cuando uno de ellos, que se encontraba en la parte alta de la muralla que franquea los terrenos de dicha división creyó ver una silueta que se aproximaba a considerable velocidad y según su punto de vista parecía que intentaba pasar desapercibida durante su avance, ya que solo fue capaz de discernirla por un breve instante antes de que se escondiera tras un edificio aledaño y poco después le pareció que hacía lo mismo, pero ya más cerca de la entrada.
El shinigami no estaba seguro de si en verdad alguien se aproximaba, debido a que aun cuando se preciaba de tener muy buena visión, las noches de invierno suelen llegar muy temprano y para éste momento ya estaba completamente oscuro, bien podría haberse tratado simplemente de sombras proyectadas por algún otro objeto.
Los segundos de duda del único que se dio cuenta de su presencia, le otorgaron algo de ventaja al invasor, de manera que cuando el guardia logro sentir su reiatsu y dar la voz de alarma, él ya se encontraba saltando sobre el muro. La figura parecía corresponder a un shinigami también, uno del sexo masculino y por la posición de uno de sus brazos que estaba pegada al cuerpo aún mientras corría, llevaba consigo un paquete.
Había que reconocer la eficacia de los vigilantes, a pesar de la reacción tardía, en cuestión de segundos el intruso ya era perseguido por un considerable numero de ellos, además de que empleaban buenas tácticas y estuvieron a punto de conseguir cerrarle el paso en varias ocasiones mientras él cruzaba el jardín. De hecho el recorrido a lo largo del mismo fue más largo de lo que debería pues no consiguió hacerlo en linea recta, en lugar de hacerlo de la manera rápida dio varias vueltas intentando perderles.
La persecución duró alrededor de media hora, hasta que finalmente la figura desapareció sin dejar rastro alguno. Burlar a los miembros de la primera división no era una tarea fácil, así que pensaron que no debería estar lejos y siguieron con la búsqueda, algunos en el amplio jardín, otros en las cercanías y algunos más dentro de los edificios.
Ese día fue particularmente agitado para el Teniente Asahina Kaede, por la mañana debió encargarse de las labores rutinarias, las cuales parecía tratar de terminar con particular rapidez. El motivo de su prisa era un comunicado que recibió por la mañana, referente a un asunto de índole personal pero que para él era de suma importancia.
Hace ya tiempo había visto un objeto del mundo humano que le intereso y aunque en ese momento las circunstancias no le permitieron darse el tiempo de compararlo, era imperativo que se hiciera con él antes de aquella noche. Por ese motivo, algunos días antes buscó la manera de que un intermediario hiciera la compra y entrega, pero al final solo recibió un mensaje avisándole que eso no sería posible por lo que rompiendo todo protocolo tendría que viajar sin autorización al mundo humano el mismo y si no quería que le descubrieran tenía que dejar terminadas todas sus labores antes de hacerlo.
Pero ahí no terminaba el problema, poco antes de que se marchara, recibió otro mensaje, el cual provenía de la décima división y le avisaba sobre una misión que se llevaría acabo en Karakura, a las 9:00 de la noche... eso implicaba que tendría que darse más prisa pues debía ir, volver y salir de nuevo, debido a que si permanecía en Karakura luego de hacer su compra y acudía al punto de reunión para la misión, tendría que llevar aquél objeto consigo arriesgándose a que terminara dañándose o peor aún a que el resto de los convocados lo viera...
Edificio Principal de la primera División – 8:30
El invasor había logró abrirse paso sin ser visto hasta el tercer piso del edificio residencial, zona en la que no había vigilancia debido a que difícilmente alguien conseguía pasar a través de los demás filtros de seguridad y también a que en caso de que así fuera, sus habitantes no eran precisamente del tipo que pudiera necesitar protección.
Solo entonces, aquél individuo retiró una especie de capucha que le cubría la cabeza, también se quitó de la parte baja del rostro una bufanda de color blanco, extendiéndola con ambas manos para luego volver a enredarla sobre su cuello. Se trataba precisamente del Teniente de esa división que por algún motivo entró en la misma de manera ilegal.
Se dio algunos segundos para recuperar tanto el alieno como la compostura y avanzo aun con cierto sigilo hacia la gran puerta de madera que daba acceso a los aposentos de la Comandante. Durante su avance, ocasionalmente miraba hacia los lados e incluso a sus espaldas tratando de ser lo más discreto posible, saltaba a la vista que no deseaba tener público para lo que estaba a punto de hacer.
Una vez frente al portón, tomó con las dos manos el paquete que llevaba consigo, lo puso frente a él para poder observarlo mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa que llevaba una mezcla de felicidad y satisfacción. Luego procedió a dejarlo, amarrándolo a la manija de la puerta de manera que en cuanto la habitante de aquél recinto llegara pudiera encontrarlo.
Habían sido demasiadas precaucione, e incluso riesgos para que la entrega de su regalo con motivo de la navidad fuera una completa sorpresa, no quería que nadie viera el contenido o siquiera la bolsa en que lo llevaba ya que probablemente alguno abriera la boca antes de tiempo al cruzarse con la comandante... nunca le dirigían la palabra más allá de un saludo respetuoso pero cuando se trataba de ese tipo de información no faltaban los indiscretos que podrían preguntarle algo como “¿Que le ha regalado el Teniente?, es que lo hemos visto con un obsequio”
Sacudió la cabeza vigorosamente, al parecer para quitarse con ello la preocupación de que arruinaran sus sorpresa, después de todo nadie iría hacia la habitación de Yoruhana y para asegurarse esperó a que aparecieran por ahí algunos de los que estaban buscando aún al intruso, para comunicarles que el tercer piso era seguro, así que nadie debía entrar.
Con respecto a la búsqueda, pudo haberla detenido en su totalidad, pero el dejo de diversión maliciosa, dejaba claro que decidió dejarles algo con que entretenerse...
Karakura – 9:20
Su intención inicial al hacer entrega de su regalo, fue la de entrar con siglo, pero la prisa por acudir a la misión hizo que tuviera que entrar directamente y eso a la larga le costó aun más trabajo, resultando en que llegara tarde, una mala elección, pero ya no había mucho que hacer al respecto, solamente apresurarse para encontrar a los demás.
Llegó algunos minutos después al punto de encuentro, el castillo de hielo, sin embargo para ese momento ya no se encontraba ninguno de sus compañeros en el lugar. Eso era un verdadero problema, debido a que uno de los requerimientos era el uso del gigai y eso implicaba que el reiatsu de sus compañeros sería mucho más difícil de localizar a menos que dejaran el cuerpo falso para entrar en combate.
Caminó un poco a ciegas, hasta que finalmente fue capaz de percibir la energía de alguien que le era muy familiar. Era la única, así que dedujo que Yoruhana intencionalmente le dejó un rastro con el que pudiera encontrarlos.
Con paso apurado llegó hasta una especie de camino que estaba flanqueado por los arboles del parque, mismos que fueron decorados con luces de color azul. Al shinigami le parecía curioso todo lo que hacían los humanos con motivo de la fiesta llamada Navidad, mientra que él probablemente no le daría mayor importancia si no fuera por alguien en particular.
Antes de que llega al final del camino las luce de todas las calles cercanas se apagaron y a ello le siguió un bullicio generalizado,. Él por su parte se puso en guardia, aquél era un acontecimiento extraño, por lo que era probable que dentro de poco tuviera que entrar en acción; ahora tenía que darse más prisa en encontrar al resto del grupo.
Siguió el rastro de reiatsu, pero pronto se encontró con otra señal, en un edificio que se asemejaba a una bodega, las luces aun estaban encendidas, además de que el suelo brillaba con destellos de varios colores marcando el camino a la entrada, entonces pudo hacerse una idea de lo que estaba pasando, recorrió las cercanías a la bodega con la mirada y ahí descubrió al contingente que buscaba, aunque de inmediato los ojos celeste del teniente se fijaron en una figura en particular.
El último pensamiento al respecto de lo ocurrido con la luces fue un divertido “Vaya y yo que he pensando que los humanos se esmeraban...” Luego avanzó directamente hacia la pelirroja, mostrando una expresión especialmente amable.
-Lamento el retraso. Lo dijo en voz alta, aunque iba dirigido hacia su capitana en particular, además de que parecía más bien la frase de alguien que ha llegado tarde a una cita que de un oficila que no estuvo en tiempo para una misión. Esperó alguna respuesta y luego dirigió un saludo hacia el resto, tampoco deseaba ser maleducado. -Buenas noches a todos, espero que me disculpen por no llegar a la hora acordada, pero antes de venir tenía atender una misión más, una de la más alta prioridad.
Se inclinó levemente y bajó el volumen de la voz, además de que también dejó el tono formal empleado en la frase anterior. -Mi reporte sobre ella está en tu puerta. Por la manera en que se lo dijo ya tendría que imaginarse la capitana que se trataría de algo relacionado con ella y que le hablara de tú dejaba claro que era un asunto personal.
Le dedicó una sonrisa y esperó a su lado a que les invitaran a pasar. Durante ese proceso también pudo ver alguna caras nuevas, entre las que figuraban el capitán de la decimotercer división, al que vio durante su nombramiento al que acompaño a la comandante, aunque no había tenido aun el gusto de saludarlo personalmente, pero eso lo arreglaría en un momento. También se encontraban otros dos seres a los que recordaba haber visto en alguna ocasión, dos habitantes de hueco mundo... arrancar, shinigamis y vizard en un mismo lugar... que locura, pero si nadie había iniciado un conflicto no lo haría él.
Aprovechó después para acercarse al anfitrión, Albaan, lo miró por un momento y luego dirigió sus ojos hacia el decorado para luego buscar de nuevo el rostro del Lider de los Vizard. -Impresionante el trabajo que has hecho con éste lugar. Definitivamente no se parecía a los relatos que le habían hecho acerca del lugar en que vivían, ahora daba un aspecto realmente acogedor.
Para los shinigami que permanecieron en la Sociedad de las Almas, parecía que aquella noche del 24 de Diciembre iba a transcurrir con en completa calma, algunos gozaban de tiempo libre para departir con sus compañeros e incluso algunos de los que se vieron obligados a trabajar montando guardia en diversas zonas del Seireitei estaban en un animo más relajados que de costumbre.
Sin embargo, para los vigilantes del primer escuadrón aquél no sería un inicio de velada tranquilo, de hecho tendrían un rato de lo más agitado. Todo comenzó cuando uno de ellos, que se encontraba en la parte alta de la muralla que franquea los terrenos de dicha división creyó ver una silueta que se aproximaba a considerable velocidad y según su punto de vista parecía que intentaba pasar desapercibida durante su avance, ya que solo fue capaz de discernirla por un breve instante antes de que se escondiera tras un edificio aledaño y poco después le pareció que hacía lo mismo, pero ya más cerca de la entrada.
El shinigami no estaba seguro de si en verdad alguien se aproximaba, debido a que aun cuando se preciaba de tener muy buena visión, las noches de invierno suelen llegar muy temprano y para éste momento ya estaba completamente oscuro, bien podría haberse tratado simplemente de sombras proyectadas por algún otro objeto.
Los segundos de duda del único que se dio cuenta de su presencia, le otorgaron algo de ventaja al invasor, de manera que cuando el guardia logro sentir su reiatsu y dar la voz de alarma, él ya se encontraba saltando sobre el muro. La figura parecía corresponder a un shinigami también, uno del sexo masculino y por la posición de uno de sus brazos que estaba pegada al cuerpo aún mientras corría, llevaba consigo un paquete.
Había que reconocer la eficacia de los vigilantes, a pesar de la reacción tardía, en cuestión de segundos el intruso ya era perseguido por un considerable numero de ellos, además de que empleaban buenas tácticas y estuvieron a punto de conseguir cerrarle el paso en varias ocasiones mientras él cruzaba el jardín. De hecho el recorrido a lo largo del mismo fue más largo de lo que debería pues no consiguió hacerlo en linea recta, en lugar de hacerlo de la manera rápida dio varias vueltas intentando perderles.
La persecución duró alrededor de media hora, hasta que finalmente la figura desapareció sin dejar rastro alguno. Burlar a los miembros de la primera división no era una tarea fácil, así que pensaron que no debería estar lejos y siguieron con la búsqueda, algunos en el amplio jardín, otros en las cercanías y algunos más dentro de los edificios.
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Ese día fue particularmente agitado para el Teniente Asahina Kaede, por la mañana debió encargarse de las labores rutinarias, las cuales parecía tratar de terminar con particular rapidez. El motivo de su prisa era un comunicado que recibió por la mañana, referente a un asunto de índole personal pero que para él era de suma importancia.
Hace ya tiempo había visto un objeto del mundo humano que le intereso y aunque en ese momento las circunstancias no le permitieron darse el tiempo de compararlo, era imperativo que se hiciera con él antes de aquella noche. Por ese motivo, algunos días antes buscó la manera de que un intermediario hiciera la compra y entrega, pero al final solo recibió un mensaje avisándole que eso no sería posible por lo que rompiendo todo protocolo tendría que viajar sin autorización al mundo humano el mismo y si no quería que le descubrieran tenía que dejar terminadas todas sus labores antes de hacerlo.
Pero ahí no terminaba el problema, poco antes de que se marchara, recibió otro mensaje, el cual provenía de la décima división y le avisaba sobre una misión que se llevaría acabo en Karakura, a las 9:00 de la noche... eso implicaba que tendría que darse más prisa pues debía ir, volver y salir de nuevo, debido a que si permanecía en Karakura luego de hacer su compra y acudía al punto de reunión para la misión, tendría que llevar aquél objeto consigo arriesgándose a que terminara dañándose o peor aún a que el resto de los convocados lo viera...
Edificio Principal de la primera División – 8:30
El invasor había logró abrirse paso sin ser visto hasta el tercer piso del edificio residencial, zona en la que no había vigilancia debido a que difícilmente alguien conseguía pasar a través de los demás filtros de seguridad y también a que en caso de que así fuera, sus habitantes no eran precisamente del tipo que pudiera necesitar protección.
Solo entonces, aquél individuo retiró una especie de capucha que le cubría la cabeza, también se quitó de la parte baja del rostro una bufanda de color blanco, extendiéndola con ambas manos para luego volver a enredarla sobre su cuello. Se trataba precisamente del Teniente de esa división que por algún motivo entró en la misma de manera ilegal.
Se dio algunos segundos para recuperar tanto el alieno como la compostura y avanzo aun con cierto sigilo hacia la gran puerta de madera que daba acceso a los aposentos de la Comandante. Durante su avance, ocasionalmente miraba hacia los lados e incluso a sus espaldas tratando de ser lo más discreto posible, saltaba a la vista que no deseaba tener público para lo que estaba a punto de hacer.
Una vez frente al portón, tomó con las dos manos el paquete que llevaba consigo, lo puso frente a él para poder observarlo mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa que llevaba una mezcla de felicidad y satisfacción. Luego procedió a dejarlo, amarrándolo a la manija de la puerta de manera que en cuanto la habitante de aquél recinto llegara pudiera encontrarlo.
Habían sido demasiadas precaucione, e incluso riesgos para que la entrega de su regalo con motivo de la navidad fuera una completa sorpresa, no quería que nadie viera el contenido o siquiera la bolsa en que lo llevaba ya que probablemente alguno abriera la boca antes de tiempo al cruzarse con la comandante... nunca le dirigían la palabra más allá de un saludo respetuoso pero cuando se trataba de ese tipo de información no faltaban los indiscretos que podrían preguntarle algo como “¿Que le ha regalado el Teniente?, es que lo hemos visto con un obsequio”
Sacudió la cabeza vigorosamente, al parecer para quitarse con ello la preocupación de que arruinaran sus sorpresa, después de todo nadie iría hacia la habitación de Yoruhana y para asegurarse esperó a que aparecieran por ahí algunos de los que estaban buscando aún al intruso, para comunicarles que el tercer piso era seguro, así que nadie debía entrar.
Con respecto a la búsqueda, pudo haberla detenido en su totalidad, pero el dejo de diversión maliciosa, dejaba claro que decidió dejarles algo con que entretenerse...
Karakura – 9:20
Su intención inicial al hacer entrega de su regalo, fue la de entrar con siglo, pero la prisa por acudir a la misión hizo que tuviera que entrar directamente y eso a la larga le costó aun más trabajo, resultando en que llegara tarde, una mala elección, pero ya no había mucho que hacer al respecto, solamente apresurarse para encontrar a los demás.
Llegó algunos minutos después al punto de encuentro, el castillo de hielo, sin embargo para ese momento ya no se encontraba ninguno de sus compañeros en el lugar. Eso era un verdadero problema, debido a que uno de los requerimientos era el uso del gigai y eso implicaba que el reiatsu de sus compañeros sería mucho más difícil de localizar a menos que dejaran el cuerpo falso para entrar en combate.
Caminó un poco a ciegas, hasta que finalmente fue capaz de percibir la energía de alguien que le era muy familiar. Era la única, así que dedujo que Yoruhana intencionalmente le dejó un rastro con el que pudiera encontrarlos.
Con paso apurado llegó hasta una especie de camino que estaba flanqueado por los arboles del parque, mismos que fueron decorados con luces de color azul. Al shinigami le parecía curioso todo lo que hacían los humanos con motivo de la fiesta llamada Navidad, mientra que él probablemente no le daría mayor importancia si no fuera por alguien en particular.
Antes de que llega al final del camino las luce de todas las calles cercanas se apagaron y a ello le siguió un bullicio generalizado,. Él por su parte se puso en guardia, aquél era un acontecimiento extraño, por lo que era probable que dentro de poco tuviera que entrar en acción; ahora tenía que darse más prisa en encontrar al resto del grupo.
Siguió el rastro de reiatsu, pero pronto se encontró con otra señal, en un edificio que se asemejaba a una bodega, las luces aun estaban encendidas, además de que el suelo brillaba con destellos de varios colores marcando el camino a la entrada, entonces pudo hacerse una idea de lo que estaba pasando, recorrió las cercanías a la bodega con la mirada y ahí descubrió al contingente que buscaba, aunque de inmediato los ojos celeste del teniente se fijaron en una figura en particular.
El último pensamiento al respecto de lo ocurrido con la luces fue un divertido “Vaya y yo que he pensando que los humanos se esmeraban...” Luego avanzó directamente hacia la pelirroja, mostrando una expresión especialmente amable.
-Lamento el retraso. Lo dijo en voz alta, aunque iba dirigido hacia su capitana en particular, además de que parecía más bien la frase de alguien que ha llegado tarde a una cita que de un oficila que no estuvo en tiempo para una misión. Esperó alguna respuesta y luego dirigió un saludo hacia el resto, tampoco deseaba ser maleducado. -Buenas noches a todos, espero que me disculpen por no llegar a la hora acordada, pero antes de venir tenía atender una misión más, una de la más alta prioridad.
Se inclinó levemente y bajó el volumen de la voz, además de que también dejó el tono formal empleado en la frase anterior. -Mi reporte sobre ella está en tu puerta. Por la manera en que se lo dijo ya tendría que imaginarse la capitana que se trataría de algo relacionado con ella y que le hablara de tú dejaba claro que era un asunto personal.
Le dedicó una sonrisa y esperó a su lado a que les invitaran a pasar. Durante ese proceso también pudo ver alguna caras nuevas, entre las que figuraban el capitán de la decimotercer división, al que vio durante su nombramiento al que acompaño a la comandante, aunque no había tenido aun el gusto de saludarlo personalmente, pero eso lo arreglaría en un momento. También se encontraban otros dos seres a los que recordaba haber visto en alguna ocasión, dos habitantes de hueco mundo... arrancar, shinigamis y vizard en un mismo lugar... que locura, pero si nadie había iniciado un conflicto no lo haría él.
Aprovechó después para acercarse al anfitrión, Albaan, lo miró por un momento y luego dirigió sus ojos hacia el decorado para luego buscar de nuevo el rostro del Lider de los Vizard. -Impresionante el trabajo que has hecho con éste lugar. Definitivamente no se parecía a los relatos que le habían hecho acerca del lugar en que vivían, ahora daba un aspecto realmente acogedor.




Asahina Kaede- Alma Modificada

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Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
El Taicho de menor experiencia de entre los que allí se encontraban, tan solo podía observar, atónito, como los Shinigami estaban bastante allegados y con una confianza ciega, con seres de otras razas. Vizard, Shinigami y Arrancar en un mismo sitio, Ryuu no estaba acostumbrado, y por supuesto tampoco estaba muy contento. No iba a iniciar una escaramuza, pero no planeaba relajarse, su expresión fue de la misma seriedad que cuando había llegado y dado a conocer su nombre, pero ahora estaba alerta. Mientras el divagaba con sus pensamientos, escuchó que la mismísima comandante era quién le contestaba cuando realiza su presentación personal.
- Pues no me molestan en lo más mínimo, yo mismo incluso las prefiero y ojalá que podamos ver más de estas - Dice Ryuu quién luego atiende el chiste que la Comandante había implicado al que él contesta con una ligera sonrisa amistosa y contesta - Por supuesto que no, me preocuparé de tenerlas a raya - Y finaliza aquella formal discusión con una sonrisa dirigida a la comandante.
Tras que se dieran la vuelta, observó como la Capitana que más adelante estaba los guiaba a todos hacia lo que se suponía que vendría a ser un depósito o una Bodega, cuyas luces yacían despiertas, a pesar de las altas horas de la noche en las que se encontraban. Ésto al Taicho le pareció extraño, pero pronto comprendió que era hecho adrede, facilitando así la llegada de todos ellos a su destino. Al fin, luego de una pronta caminata, todos arribaban a dicha edificación.
Una vez dentro, se podía observar una especie de ambientación festiva, preparada especialmente con las ornamentas correspondientes a la fecha dada. La noche buena estaba próxima y aparentemente era una especie de reunión secreta para no hacer otra cosa que celebrar dicha festividad. Los adornos y las preparaciones estaban cuidadosamente esparcidas por aquel lugar. Mientras todos se aproximaban a tomar sus lugares en las mesas, Ryuu se paró un instante cerca del imponente árbol, cuya estrella brillaba desde lo alto, casi que encandilando con su luz a todo aquel que la observare. Desde donde estaba, observó los retratos. Todos estaban allí, incluido él, quién no hubiera esperado encontrarse por su tan reciente ascenso, no obstante allí estaba.
- Vaya ya había olvidado lo mal que salgo en las fotografías - Dijo como para si mismo, sonriendo como haciendo gracia a su propio atisbo de humor - Aunque no estoy del todo mal...
Sin más, el Shinigami siguió las instrucciones de su colega Capitana, y tras contemplar las decoraciones por tan solo unos momentos más, tomó su lugar en la mesa.
OFF ROL:
- Pues no me molestan en lo más mínimo, yo mismo incluso las prefiero y ojalá que podamos ver más de estas - Dice Ryuu quién luego atiende el chiste que la Comandante había implicado al que él contesta con una ligera sonrisa amistosa y contesta - Por supuesto que no, me preocuparé de tenerlas a raya - Y finaliza aquella formal discusión con una sonrisa dirigida a la comandante.
Tras que se dieran la vuelta, observó como la Capitana que más adelante estaba los guiaba a todos hacia lo que se suponía que vendría a ser un depósito o una Bodega, cuyas luces yacían despiertas, a pesar de las altas horas de la noche en las que se encontraban. Ésto al Taicho le pareció extraño, pero pronto comprendió que era hecho adrede, facilitando así la llegada de todos ellos a su destino. Al fin, luego de una pronta caminata, todos arribaban a dicha edificación.
Una vez dentro, se podía observar una especie de ambientación festiva, preparada especialmente con las ornamentas correspondientes a la fecha dada. La noche buena estaba próxima y aparentemente era una especie de reunión secreta para no hacer otra cosa que celebrar dicha festividad. Los adornos y las preparaciones estaban cuidadosamente esparcidas por aquel lugar. Mientras todos se aproximaban a tomar sus lugares en las mesas, Ryuu se paró un instante cerca del imponente árbol, cuya estrella brillaba desde lo alto, casi que encandilando con su luz a todo aquel que la observare. Desde donde estaba, observó los retratos. Todos estaban allí, incluido él, quién no hubiera esperado encontrarse por su tan reciente ascenso, no obstante allí estaba.
- Vaya ya había olvidado lo mal que salgo en las fotografías - Dijo como para si mismo, sonriendo como haciendo gracia a su propio atisbo de humor - Aunque no estoy del todo mal...
Sin más, el Shinigami siguió las instrucciones de su colega Capitana, y tras contemplar las decoraciones por tan solo unos momentos más, tomó su lugar en la mesa.
OFF ROL:
- Spoiler:
Había olvidado poner mi atuendo, así que aquí va:
ATUENDO DE RYUU:

Shiba Ryuu- Alma

- Mensajes: 22
Reiatsu: 187
Rango: Capitán de la Decimotercer División
Localización: En mi despacho
Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Se quedó pensando un momento, sabía que algo hacía falta, ¿pero qué? Todo parecía estar en su sitio… hasta que cayó en la cuenta. Se acercó de nuevo a Joa antes de que él se alejara y le hizo un sutil ademán con el dedo índice para que él se inclinara un poco, entonces ella se posó a su lado y acercó los labios al oído de su amigo para susurrarle algo en secreto. En cuanto terminó de decirle algo le sonrió y entonces se acercó a los demás compañeros, para por fin tomar un lugar en la mesa.
Con prisa, pero disimuladamente, se adelantó a todo el que pudo e iba a sentarse al lado de la comandante, cuando vio que uno de los asientos a su lado ya estaba ocupado, así que se dirigió a la silla del otro costado y allí se instaló.
—¿Gustas hacer el honor… comandante? —se refirió a la pelirroja a modo formal, haciéndole la invitación a cortar el pavo, aunque su tono más bien encubría sus ganas por hablarle con más confianza y con la cercanía que realmente sentía hacia ella.
La cena dio inicio y los platillos, así como la bebida, corrieron por la mesa a gusto de cada comensal, entre charlas y la alegre música de temporada. Así, cuando el momento de calma llegó al final, en ese momento en el que ya nadie pide otro plato, Miyu se puso en pie y se aclaró la garganta suavemente para llamar la atención de todos, le echó un vistazo al líder de los vizard y tras asentirle con semblante complacido, se dispuso a dar paso a lo siguiente en los planes de esa noche.
—Amigos —miró a Yoruhana, a Mika, y a Joa. Hizo la silla un poco hacia atrás y comenzó a rodear la mesa—, entrañables compañeros —pasó la vista por los demás guerreros shinigamis—… y sorpresiva compañía —le sonrió a los habitantes del Hueco Mundo, llegando un instante después junto al árbol bellamente decorado, en cuyo pie se hallaba la pila de regalos con sus brillantes y coloridas envolturas.

La capitana levantó la mano y con un movimiento suave los conminó a todos a acercarse. Luego se inclinó y sin prisa tomó una de las cajitas, una envuelta en papel de un intenso color rojo y moño dorado.
—Yoruhana —pronunció el nombre con gran cariño y a la vez con una peculiar fuerza, sin perder el toque cálido en la voz—. Este obsequio es para ti —se acercó unos pasos y le entregó la cajita en las manos, mirando fijamente los iris carmín de esa mujer a quien tanto estimaba.
- Regalo para Yoru:

—Reconocerás que la caja hace juego con algo que posees. Las piezas de adentro... la de la izquierda es de origen griego y la de la derecha es celta; todos antigüedades. Espero que te guste —entonces se alzó en puntillas y estrechó a su amiga con un afectuoso abrazo que hizo durar.
Al retirarse su rostro lucía un ligero tinte rosado a raíz de la demostración pública de afecto, pero omitió el detalle y entonces miró a Albaan, dándole a entender que era el turno de él.
De ese modo, tanto Joa como Miyu comenzaron a hacer entrega de los pequetitos, alternándose uno y uno; y al hacerlo la capitana se sentía aliviada de su preocupación inicial, por saber que su amigo vizard se había encargado de adjuntar regalos para los arrancares.
“Feliz Navidad”, fue la frase sincera que acompañó cada una de sus entregas.
- Regalo para Kaede:
- Dentro de un paquetito de forma cilíndrica, forrado en color índigo, se hallaba un blasón de aproximadamente 50 cm2, con una pintura de arte inglés hecha completamente a mano, y que databa del siglo XVII.

- Regalo para Ryuu:
- En vista del poco trato, la capitana del Diez se basó en las fotografías de archivo del nuevo capitán, y no escatimó en gastos para conseguir una gabardina fina de una reconocida marca internacional.

- Regalo para Silke:
- Tal vez no sería lo que más le pudiera gustar a la joven arrancar, pero Miyu recurrió a su instinto cuando le pidió tal cosa a Joa: dos juegos de cálidas bufandas, gorros, y guantes, muy a doc con la moda humana.

Al terminar sólo quedaron dos paquetes más, uno de los cuales la joven del largo cabello marino se encargó de colocar antes de la cena, esperando que nadie lo notara. Tomó esa caja al final y entonces se colocó de frente a Joa, ofreciéndosela.
- Regalo para Joa:
- Dentro de la caja, envuelta en papel verde, se encontraba una réplica en miniatura de un lamborghini, hecho con todo detalle y a control remoto.


Dai Miyu- Alma Modificada

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Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Recibía con la mirada a los invitados, acompañando su gesto de reverencia con una enorme sonrisa que se dibujaba en su rostro, -pasen bienvenidos todos…- se mantuvo de pie ahí en la entrada hasta que de pronto escucho la voz de alguien que se dirigía hacia él, al levantar la mirada se dio con la sorpresa que Kaede era el que le hablaba, -Kaede tiempo sin verte, pues… me tomo mucho trabajo transformarlo, pero me alegro de haberlo conseguido- le dedico una corta sonrisa y luego le hizo una seña para que ingresase junto a él al recinto.
Al estar ya adentro noto dos caras nuevas ,las cuales lo sorprendieron mucho y justo antes de que pudiese pensar en algo que hacer, Miyu se acercó a los nuevos invitados sacándoles una foto a ambos, Joa se quedó mirándola unos segundos, hasta que la vio acercarse a él con el celular en la mano, la escuchó asintiéndole de inmediato, tomó el móvil y le sonrió ampliamente, -no te preocupes aún queda un poco de papel fotografía- le decía en tono suave mientras se daba vuelta para imprimir las fotos faltantes, solo había dado unos cuantos pasos cuando de pronto fue sorprendido nuevamente por su amiga, quien en tono muy bajito le hacía recordar de aquellos dos inesperados invitados, Joa le devolvió la sonrisa asintiéndole varias veces, -descuida, aún hay tiempo- volvió a sonreírle y continuo su camino hasta llegar al estudio donde tenía su laptop y la impresora.
Al terminar de imprimir esas dos fotos salió en busca de alguien, pero al no ver a nadie cerca, dio un hondo respiro pues pensó que él tendría que ausentarse un momento para conseguir eso que hacía falta, justo cuando pensaba que no habría más remedio vio a Kamuro quien parecía estar saliendo en ese momento, se le acercó y le entrego una pequeña nota junto con un poco de dinero,-por favor consigue esto antes que sea más tarde y… si puedes déjalo en el árbol, eso sí que este envuelto- su compañero asintió amargamente, entonces Joa por fin pudo regresar a la habitación donde se hallaba ese enorme árbol, en el cual coloco las fotos faltantes, se dio media vuelta encaminándose hacia la enorme mesa, -no empiecen sin mí- dijo en tono bromista antes de sentarse justo en frente de Miyu, a quien le guiño el ojo con una sonrisa.
Al término de su ultimo platillo, Joa levanto su mirada solo un poco cruzándola con la de su amiga, quien luego de asentirle levemente, dirigió su palabra a los ahí presentes, dio unos pasos hasta llegar al enorme árbol e inclinándose ligeramente tomo una cajita muy bien envuelta con un papel color rojo y un moño dorado, se trataba del primer regalo de la noche, el cual pertenecía a la comandante Yoruhana.
Joa sonrío, ante el gesto de Miyu para que el continuase y del mismo modo, solo que un poco más fresco, tomo una segunda caja, la cual estaba envuelta con un brillante papel de regalo color blanco y adornada con un sutil moño rosa, miro directamente a Mika y sonrío amigablemente -fue un poco complicado pero al final lo conseguí, espero que te guste… Feliz Navidad Mika- le extendió su mano entregándole la cajita mientras miraba a Miyu para darle paso a ella.
Al estar ya adentro noto dos caras nuevas ,las cuales lo sorprendieron mucho y justo antes de que pudiese pensar en algo que hacer, Miyu se acercó a los nuevos invitados sacándoles una foto a ambos, Joa se quedó mirándola unos segundos, hasta que la vio acercarse a él con el celular en la mano, la escuchó asintiéndole de inmediato, tomó el móvil y le sonrió ampliamente, -no te preocupes aún queda un poco de papel fotografía- le decía en tono suave mientras se daba vuelta para imprimir las fotos faltantes, solo había dado unos cuantos pasos cuando de pronto fue sorprendido nuevamente por su amiga, quien en tono muy bajito le hacía recordar de aquellos dos inesperados invitados, Joa le devolvió la sonrisa asintiéndole varias veces, -descuida, aún hay tiempo- volvió a sonreírle y continuo su camino hasta llegar al estudio donde tenía su laptop y la impresora.
Al terminar de imprimir esas dos fotos salió en busca de alguien, pero al no ver a nadie cerca, dio un hondo respiro pues pensó que él tendría que ausentarse un momento para conseguir eso que hacía falta, justo cuando pensaba que no habría más remedio vio a Kamuro quien parecía estar saliendo en ese momento, se le acercó y le entrego una pequeña nota junto con un poco de dinero,-por favor consigue esto antes que sea más tarde y… si puedes déjalo en el árbol, eso sí que este envuelto- su compañero asintió amargamente, entonces Joa por fin pudo regresar a la habitación donde se hallaba ese enorme árbol, en el cual coloco las fotos faltantes, se dio media vuelta encaminándose hacia la enorme mesa, -no empiecen sin mí- dijo en tono bromista antes de sentarse justo en frente de Miyu, a quien le guiño el ojo con una sonrisa.
Al término de su ultimo platillo, Joa levanto su mirada solo un poco cruzándola con la de su amiga, quien luego de asentirle levemente, dirigió su palabra a los ahí presentes, dio unos pasos hasta llegar al enorme árbol e inclinándose ligeramente tomo una cajita muy bien envuelta con un papel color rojo y un moño dorado, se trataba del primer regalo de la noche, el cual pertenecía a la comandante Yoruhana.
Joa sonrío, ante el gesto de Miyu para que el continuase y del mismo modo, solo que un poco más fresco, tomo una segunda caja, la cual estaba envuelta con un brillante papel de regalo color blanco y adornada con un sutil moño rosa, miro directamente a Mika y sonrío amigablemente -fue un poco complicado pero al final lo conseguí, espero que te guste… Feliz Navidad Mika- le extendió su mano entregándole la cajita mientras miraba a Miyu para darle paso a ella.
- regalo de Mika:
En la caja habia un polo con un diseño de conejitos y un conejito blanco de peluche.

El siguiente en la lista de Joa era aquel con quien había cruzado metales hace ya varios meses atrás, alguien con quien desearía volver a medirse, tomo una larga caja envuelta con papel de regalo color azul y la extendió hacia Katou, -Feliz Navidad Sr. Mishida, espero que guste de este manjar…- le sonrío y miro nuevamente a su amiga.
- Regalo para Katou:
La caja contenia una botella de Whisky Jhony walker etiqueta dorada y un par de vasos para whisky

Ya solo quedaban tres obsequios a los pies del árbol, el vizard tomo uno más que se encontraba envuelto en un papel de regalo con varios motivos navideños, como renos y hombres de nieve, levantó la mirada hacia el Arrancar y con una gran sonrisa le hizo entrega de su regalo, -este… es para ti Anka, que tengas una Feliz Navidad, gracias por haber venido- le hizo una leve reverencia y se alejó un poco del Arrancar, mientras esperaba el siguiente movimiento de Miyu.
- Regalo para Anka:
El obsequio de Anka es un sobretodo de color negro junto con un par de guantes


Se quedó mirándola por unos segundos, sorprendiéndose al notar como ella le extendía esa penúltima caja muy bien envuelta con papel de regalo color verde, -oh… gracias Miyu…- José se apresuró para abrir la envoltura quedando maravillado con lo que sus ojos veían, -es… es… ¡¡¡Gracias!!!…- la miro nuevamente y se agacho para tomar la última caja, la cual parecía tener un pequeño bulto junto con ella y algunos agujerillos colocados cuidadosamente sin que se notasen, la envoltura era de un hermoso color violeta pastel -este es para ti- le sonrío más ampliamente mientras le entregaba el obsequio y sin darle tiempo a reaccionar la abrazo efusivamente, para luego alejarse un poco -Feliz Navidad… Miyu- decía sin dejar de mirarla.
- Regalo para Miyu:
En la caja venia una pequeña la cual contenia un perfume Acqua di Gioia y en la grande hay un gatito pequeño.



Joa- Alma Modificada

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Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Ya se imaginaba que Silke no haría algo como estrellarlo, desde que la encontró en el desierto de Hueco Mundo, ambos se habían hecho muy cercanos de manera que si en un mundo que normalmente era tan salvaje como el suyo, él podía confiar en alguien, ese alguien era la arrancar que se encontraba ahora mismo a su lado. Escuchó lo que ella dijo al respecto, riendo un poco con la cantidad de cambios en el matiz de sus palabras a cada frase y cuando ella se recargó la barbilla en su hombro, él recortó un poco más la distancia de manera discreta para después voltear de manera que pudiera hablarle en voz baja. -Tienes razón, no puedo. Le dirigió un breve vistazo, mostrándose complacido con la situación y la sensación cálida que brindaba el leve contacto ... podría acostumbrase al gigai.
Y precisamente el tema de los cuerpos falsos salió a relucir poco después, cuando ella “veladamente” insinuó la posibilidad de hacer una prueba sobre la capacidad de los gigai para captar sensaciones como las cosquillas. Él se giró de inmediato, fingiendo estar molesto por la amenaza, hay que remarcar que en ésta ocasión fingía muy mal y más bien parecía que estaba a punto de comenzar a reír.
-Si quieres averiguarlo podemos probar con el tuyo... Entrecerró levemente los ojos para acentuar la intención maliciosa de su mirada.
Fue después de eso que habían tomado rumbo hacia el castillo de hielo y ahí que encontraron al grupo de shinigamis a quienes él propuso ir a saludar. Luego de escuchar la respuesta por parte de su compañera, el arrancar sonrió notablemente divertido. La idea de felicitarlos con motivo de la Navidad le parecía algo aún más cínico y por lo tanto mucho más divertido que simplemente saludarlos para luego pasar impunemente frente a ellos... le daba mucha curiosidad saber cual sería la reacción de los shinigami ante tan inesperado suceso.
Regresó el rostro hacia el frente, encontrándose de nuevo con el montículo de cajas que le obstaculizaba la vista, mientras lo llevara seguiría dependiendo de su compañera para que lo guiara, de manera que no supo que estaban cerca de ellos hasta que escuchó la que pretendía ser una frase casual pronunciada por Silke.
Advirtió que era momento de detener la marcha y así lo hizo, ladeando entonces la cabeza con la intención de que sus ahora curiosos ojos bicolor asomaran por un extremo del montón de regalos, deseaba ver la actitud de sus contra parte.
La única respuesta verbal vino de parte de alguien que a pesar de no haber visto en persona hasta el día de hoy, conocía muy bien, la comandante de los shinigami. Ella pareció tomarlo con demasiada calma, así que de inmediato se estiró un poco más para poder mirar como actuaban los demás, encontrándose entonces con otra de las capitanas, quien si bien no lucía sorprendida, tampoco estaba en una actitud tan relajada como la de su ahora interlocutora. Ankaa estimaba que ella podría ver casi todo su rostro, así que le sonrió de manera un poco socarrona para después dirigirse a la pelirroja con considerable cortesía y desenfado.
-Eso mismo es lo que yo pienso. La sonrisa para ella fue bastante cordial, pero era difícil saber el hecho de que él se encontrara tan relajado y hasta cierto punto amistoso era una manera sutil de provocación o simplemente estaba siendo amable. Luego se dirigió tanto a ella como a Silke y de cierta manera a todo el que lo escuchara. -Pero sino lo tienen, ya nos encargaremos de inculcarles el espíritu, en caso de que los regalos no funcionen... siempre hay otras opciones.
-Por cierto, Feliz Navidad. Sonaba como si se estuviera dirigiendo a alguien con quien tuviera el lazo de la amistad y por la expresión que mostraba esperaba una respuesta.
Continuó avanzando por inercia junto con el grupo. Solo pasó un poco de tiempo antes de que se escuchara una voz que al parecer indicaba al conglomerado que pasara a algún sitio. Precisamente iban hacia el único edificio qe en éste momento tenía un decorado alusivo a la fecha encendido, aquello parecía una fiesta.
Nunca se indicó que solamente los shinigami podían ingresar y el arrancar era lo suficientemente descarado como para aprovechar ese pequeño “vacío legal” en su favor, así que decidió darse por aludido con la invitación, continuando su camino hacia el interior del inmueble, saludando en el proceso a quienes parecían ser los anfitriones, otra de las capitanas y el que si su memoria no fallaba era el líder de los Vizard... tres facciones de una misma guerra reunidas en un solo sitio, esto se ponía cada vez más interesante y no había manera de que ellos se lo perdieran, así que con un leve movimiento de su brazo llamó la atención de Silke, entonces volteó, buscando su mirada antes de hablar.
-¿Te parece bien si nos quedamos?
Dentro todo lucía muy bien, el decorado hacía que hasta para él resultara un lugar acogedor, de hecho se distrajo un poco con eso, su atención solía fluctuar a menudo y por esa misma razón cuando la anfitriona le hablo, lo tomó por sorpresa así que estaba seguro de haber salido en la foto con el ceño fruncido. -Hey, no, espera... Trató de hablarle para que borrara esa fotografía pero la shinigami ya estaba intercambiando palabras con el vizard.
Llegó entonces otro shinigami, uno de cabello algo largo y rubio, era un capitán también y sin embargo aun entre una considerable cantidad de los más fuertes integrantes del ejercito de la sociedad de las almas, no se sentía para nada incomodo, de hecho con total calma procedió a pedirle a Silke con un gesto que lo llevara a un sitio en el que pudieran dejar las cajas, una vez llegando ahí, le habló de nuevo en voz baja.
-La mayoría de estos no tenían dueño así que no haría daño entregar algunos después de la cena... por lo menos no podrán decir que somos maleducados. Terminó la frase en un tono divertido mientras le sonreía con complicidad.
Ahora, ya libre de su carga, se acercó a la mesa, buscando dos sitios libres que estuvieran juntos para que ella y su compañera se sentaran. Lo que no esperaba era que también para ellos habría regalos, hecho que descubrió cuando le entregaron uno a Silke y poco después a él.
-Gracias, también espero que pases una feliz Navidad. Respondió a quien le entregó la caja.
Quizá el día de mañana se matarían unos a otros en el campo de batalla, pero al parecer por hoy simplemente compartirían la mesa.
Y precisamente el tema de los cuerpos falsos salió a relucir poco después, cuando ella “veladamente” insinuó la posibilidad de hacer una prueba sobre la capacidad de los gigai para captar sensaciones como las cosquillas. Él se giró de inmediato, fingiendo estar molesto por la amenaza, hay que remarcar que en ésta ocasión fingía muy mal y más bien parecía que estaba a punto de comenzar a reír.
-Si quieres averiguarlo podemos probar con el tuyo... Entrecerró levemente los ojos para acentuar la intención maliciosa de su mirada.
Fue después de eso que habían tomado rumbo hacia el castillo de hielo y ahí que encontraron al grupo de shinigamis a quienes él propuso ir a saludar. Luego de escuchar la respuesta por parte de su compañera, el arrancar sonrió notablemente divertido. La idea de felicitarlos con motivo de la Navidad le parecía algo aún más cínico y por lo tanto mucho más divertido que simplemente saludarlos para luego pasar impunemente frente a ellos... le daba mucha curiosidad saber cual sería la reacción de los shinigami ante tan inesperado suceso.
Regresó el rostro hacia el frente, encontrándose de nuevo con el montículo de cajas que le obstaculizaba la vista, mientras lo llevara seguiría dependiendo de su compañera para que lo guiara, de manera que no supo que estaban cerca de ellos hasta que escuchó la que pretendía ser una frase casual pronunciada por Silke.
Advirtió que era momento de detener la marcha y así lo hizo, ladeando entonces la cabeza con la intención de que sus ahora curiosos ojos bicolor asomaran por un extremo del montón de regalos, deseaba ver la actitud de sus contra parte.
La única respuesta verbal vino de parte de alguien que a pesar de no haber visto en persona hasta el día de hoy, conocía muy bien, la comandante de los shinigami. Ella pareció tomarlo con demasiada calma, así que de inmediato se estiró un poco más para poder mirar como actuaban los demás, encontrándose entonces con otra de las capitanas, quien si bien no lucía sorprendida, tampoco estaba en una actitud tan relajada como la de su ahora interlocutora. Ankaa estimaba que ella podría ver casi todo su rostro, así que le sonrió de manera un poco socarrona para después dirigirse a la pelirroja con considerable cortesía y desenfado.
-Eso mismo es lo que yo pienso. La sonrisa para ella fue bastante cordial, pero era difícil saber el hecho de que él se encontrara tan relajado y hasta cierto punto amistoso era una manera sutil de provocación o simplemente estaba siendo amable. Luego se dirigió tanto a ella como a Silke y de cierta manera a todo el que lo escuchara. -Pero sino lo tienen, ya nos encargaremos de inculcarles el espíritu, en caso de que los regalos no funcionen... siempre hay otras opciones.
-Por cierto, Feliz Navidad. Sonaba como si se estuviera dirigiendo a alguien con quien tuviera el lazo de la amistad y por la expresión que mostraba esperaba una respuesta.
Continuó avanzando por inercia junto con el grupo. Solo pasó un poco de tiempo antes de que se escuchara una voz que al parecer indicaba al conglomerado que pasara a algún sitio. Precisamente iban hacia el único edificio qe en éste momento tenía un decorado alusivo a la fecha encendido, aquello parecía una fiesta.
Nunca se indicó que solamente los shinigami podían ingresar y el arrancar era lo suficientemente descarado como para aprovechar ese pequeño “vacío legal” en su favor, así que decidió darse por aludido con la invitación, continuando su camino hacia el interior del inmueble, saludando en el proceso a quienes parecían ser los anfitriones, otra de las capitanas y el que si su memoria no fallaba era el líder de los Vizard... tres facciones de una misma guerra reunidas en un solo sitio, esto se ponía cada vez más interesante y no había manera de que ellos se lo perdieran, así que con un leve movimiento de su brazo llamó la atención de Silke, entonces volteó, buscando su mirada antes de hablar.
-¿Te parece bien si nos quedamos?
Dentro todo lucía muy bien, el decorado hacía que hasta para él resultara un lugar acogedor, de hecho se distrajo un poco con eso, su atención solía fluctuar a menudo y por esa misma razón cuando la anfitriona le hablo, lo tomó por sorpresa así que estaba seguro de haber salido en la foto con el ceño fruncido. -Hey, no, espera... Trató de hablarle para que borrara esa fotografía pero la shinigami ya estaba intercambiando palabras con el vizard.
Llegó entonces otro shinigami, uno de cabello algo largo y rubio, era un capitán también y sin embargo aun entre una considerable cantidad de los más fuertes integrantes del ejercito de la sociedad de las almas, no se sentía para nada incomodo, de hecho con total calma procedió a pedirle a Silke con un gesto que lo llevara a un sitio en el que pudieran dejar las cajas, una vez llegando ahí, le habló de nuevo en voz baja.
-La mayoría de estos no tenían dueño así que no haría daño entregar algunos después de la cena... por lo menos no podrán decir que somos maleducados. Terminó la frase en un tono divertido mientras le sonreía con complicidad.
Ahora, ya libre de su carga, se acercó a la mesa, buscando dos sitios libres que estuvieran juntos para que ella y su compañera se sentaran. Lo que no esperaba era que también para ellos habría regalos, hecho que descubrió cuando le entregaron uno a Silke y poco después a él.
-Gracias, también espero que pases una feliz Navidad. Respondió a quien le entregó la caja.
Quizá el día de mañana se matarían unos a otros en el campo de batalla, pero al parecer por hoy simplemente compartirían la mesa.
Última edición por Ankaa el Lun Ene 02, 2012 8:35 pm, editado 1 vez



Ankaa- Alma

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Re: Saving Christmas (Todos Invitados)
Encontró de frente la mirada de la Comandante y al instante le sonrió con aparente amabilidad, aunque al escuchar la respuesta de su compañero no pudo evitar intercalar la mirada entre ambos con rapidez como si tratara de averiguar con emocionada expectativa, si aquello sería el inicio de una pelea. Y sin dar tiempo de más, simplemente soltó una carcajada estrechando con más fuerza el brazo de Ankaa, para acentuar su ademán de la mano izquierda hacia ambos, en el que daba a entender que eso era una broma.
― Él no habla en serio, Comandante. ― Sabía que no podía asegurarlo, pero solía hacer ese tipo de cosas para aligerar todo lo dicho por Ankaa, simplemente porque daba la impresión, tal vez errónea, de que Silke se tomaba todo a broma. ― En realidad, nosotros creímos que sería muy descortés pasar por aquí sin desearles felices fiestas. ― Habló hacia la capitana rubia, regodeándose en el increíble cinismo que la instaba querer entablar conversación con ella, sólo porque notó que los había visto como “bichos raros”.
Secundó asintiendo hacia la felicitación que su amigo dirigía a la pelirroja, y justamente se disponía a continuar con su poco común paseo cuando la voz de alguien más la hizo voltear; por un segundo se sintió confundida respecto a dónde venía la voz, hasta que notó que tenía que bajar la mirada… “¿Una capitana?... ¡Una pequeña capitana!” Se repitió divertida para sus adentros.
― ¿En serio?... ¿Nos invitas a pasar, shinigami? ― Estaba legítimamente sorprendida, pero antes de poder decir algo más, sintió como Ankaa la arrastraba al interior, aunque no es que ella pusiera mucha resistencia… de hecho, si algo distinguía a Silke es que era lo que los humanos llaman, una “fresca”.
Una vez en el interior se encontró maravillada por la decoración invernal, pasando de largo el hecho de que estaban rodeados de enemigos, probablemente porque no se encontraba para nada preocupada. Si extrañamente esa situación terminaba bien, sería algo curioso que contar, y si terminaba en una sangrienta pelea, sería absolutamente estupendo. Volteó hacia el arrancar y le sonrió al tiempo que se paró de puntas para hablarle más de cerca.
― Claro. ― Respondió en tono cantado antes de continuar con una entonación más suave. ― Eso te distraerá un rato de querer hacerle "otras" pruebas a mi gigai… ― Aún tenía esa intención peculiar, en la que levantaba la ceja izquierda, cuando la pequeña capitana le tomó una foto; aquello la tomó por sorpresa, pero no le dio demasiada importancia.
Condujo a su acompañante hacia un mueble con una superficie suficientemente grande como para poner los regalos, y empezó a quitarlos de la “montaña” para liberarlo de su carga. ― Sí, creo que eso sería lo correcto. ― Asintió con semblante meditabundo, planteándose cómo podrían hacerlo. En ese momento, una chica vizard pasó cerca de ellos dándole la respuesta. Con gran naturalidad, la joven instructora la abordó para hacerle una petición peculiar… Mientras algunos otros intercambiaban palabras y felicitaciones, la chica de cabello aguamarina escribió unas pequeñas y muy simples tarjetitas en una hoja de papel de color rojo, que pronto quedaron adheridas a los obsequios que habían elegido dar. Todas etiquetadas con el rango de la persona a quien debían ser entregadas, omitiendo el nombre propio, en algunos casos por ignorarlo y en otros porque le pareció que se veía mucho más irónico así, ya que el remitente en todos los casos fue “Hueco Mundo”.
― ¿Qué te parece?... ― Preguntó con tono burlón hacía Ankaa, antes de que “regresaran al festejo”. No se los darían personalmente, pero esperaban que en algún momento, tal vez incluso cuando terminara la noche, los descubrieran por ellos mismos.
Luego cuando se dirigieron a la mesa para cenar, se sentó junto a él, más cerca de lo necesario para recargársele ocasionalmente, tal y cómo era su costumbre.
Contrario a cualquier pronóstico, aquella velada fue bastante agradable, e incluso le entregaron un regalo al concluir. Los brillantes ojos de Silke se abrieron más de lo normal al recibir la caja que ahora le pertenecía, y en la que se apresuró a buscar; por alguna extraña circunstancia del destino, ya que estaba segura de que en ese caso no era porque la conocieran, esas prendas eran totalmente de su gusto, así que las agradeció genuinamente con una sonrisa, con toda la educación que jamás faltaba en sus maneras. Posteriormente buscó el momento para caminar hacia la “pequeña capitana” y dirigirle unas palabras en un tono tan jovial, que daba la impresión de que la conocía desde hacía mucho tiempo; para aquello debió inclinarse bastante hacia el frente, poniendo ambas manos en los muslos, ya que el contraste de estatura era mucho.
― En verdad te agradezco el obsequio, pequeña capitana… ― Eso bien podía ser una provocación… aunque no había perdido para nada la entonación divertida; tal vez hasta fuera un “mote amable” por el hecho de desconocer su nombre. De pronto… dirigió la mano hacia su bolsillo derecho, en actitud más sospechosa de lo necesario y con un movimiento rápido sacó algo que puso justo frente al rostro de la shinigami. Le sonrió ampliamente esperando a que comprobara con la vista que se trataba de un pequeño bastoncito de caramelo verde. ― Toma un dulce. ― Esperó poco antes de “levantarse” riendo para volver al lado de su compañero; probablemente eso era lo más amable que Silke había hecho por un desconocido, en siglos.

Silke Strom- Plus

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Re: Saving Christmas (Todos Invitados)

La nieve caía todavía, la gente reía por las calles, y dentro de un extraño recinto, un almacén, una extraña reunión navideña se llevaba a cabo. Mientras afuera, por las azoteas, una ágil figura se desplazaba rauda. “Sí, aquí es”.
Un momento después, el sonido metálico y hueco de una chimenea industrial, parecía hacer notar que algo se desplazaba por su interior.
—Auch —se escuchó un golpe no acorde al movimiento de desplazamiento, más bien parecía un pequeño error de cálculo, pero como fuera, luego de dejar caer algo de hollín en el limpio suelo que servía de sala de celebraciones, una figura cayó inesperadamente por el hueco, revelando al fin su identidad ante los shinigamis y arrancares reunidos.
¡¡Jo, jo, jo, jóoo!! —rió con voz fingidamente grave mientras se ponía en pie, una joven castaña vestida con un aterciopelado traje rojo, ignorando dos que tres manchas de carbón en ella—. ¡¡Feliz Navidad!! —agregó con emoción e igualmente fingiendo la voz por una masculina.
A su espalda, el saco que cargaba dejaba ver un ostentoso contenido, mismo que no demoró en revelar. Saki soltó la bolsa y ésta cayó, la chica giró un poco y rápido metió la mano en ese equipaje, extrayendo una bazuca militar tal cual, se la colocó al hombro y se hincó en una rodilla, apuntando hacia arriba, justo al centro del salón. La instructora cerró un ojo, apuntando, y la punta de la lengua asomó en concentración, entonces… tiró del gatillo, dejando sonar un tronido seco.
Salió humo junto con el proyectil, pero éste resultó ser un paquete colorido que se expandió al llegar a la cima, a poca distancia del elevado techo. De ese modo, como si se tratara de la nieve, incontables caramelos de sabores y colores comenzaron a caer por toda la estancia, en una festiva lluvia.

—Santa no se olvida de ustedes, estén donde estén. Jo, jo, jo, jo, jó —siguió actuando, colocándose de pie y sacando luego del saco una charola muy bien cerrada. La colocó frente a ella y frente a los demás, y entonces la destapó—. Feliz Navidad —agregó nuevamente, esta vez ya con su voz natural, alegre como siempre. Miró hacia la capitana Dai y entonces le guiñó el ojo, luego volteó a ver a los ahí reunidos—. Adelante, hay para todos.
Un momento después, el sonido metálico y hueco de una chimenea industrial, parecía hacer notar que algo se desplazaba por su interior.
—Auch —se escuchó un golpe no acorde al movimiento de desplazamiento, más bien parecía un pequeño error de cálculo, pero como fuera, luego de dejar caer algo de hollín en el limpio suelo que servía de sala de celebraciones, una figura cayó inesperadamente por el hueco, revelando al fin su identidad ante los shinigamis y arrancares reunidos.
¡¡Jo, jo, jo, jóoo!! —rió con voz fingidamente grave mientras se ponía en pie, una joven castaña vestida con un aterciopelado traje rojo, ignorando dos que tres manchas de carbón en ella—. ¡¡Feliz Navidad!! —agregó con emoción e igualmente fingiendo la voz por una masculina.
A su espalda, el saco que cargaba dejaba ver un ostentoso contenido, mismo que no demoró en revelar. Saki soltó la bolsa y ésta cayó, la chica giró un poco y rápido metió la mano en ese equipaje, extrayendo una bazuca militar tal cual, se la colocó al hombro y se hincó en una rodilla, apuntando hacia arriba, justo al centro del salón. La instructora cerró un ojo, apuntando, y la punta de la lengua asomó en concentración, entonces… tiró del gatillo, dejando sonar un tronido seco.
Salió humo junto con el proyectil, pero éste resultó ser un paquete colorido que se expandió al llegar a la cima, a poca distancia del elevado techo. De ese modo, como si se tratara de la nieve, incontables caramelos de sabores y colores comenzaron a caer por toda la estancia, en una festiva lluvia.

—Santa no se olvida de ustedes, estén donde estén. Jo, jo, jo, jo, jó —siguió actuando, colocándose de pie y sacando luego del saco una charola muy bien cerrada. La colocó frente a ella y frente a los demás, y entonces la destapó—. Feliz Navidad —agregó nuevamente, esta vez ya con su voz natural, alegre como siempre. Miró hacia la capitana Dai y entonces le guiñó el ojo, luego volteó a ver a los ahí reunidos—. Adelante, hay para todos.


Matsuyama Saki- Alma

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